Los sensores portátiles prometen medirlo todo, pero la neurocirugía no necesita más datos: necesita detectar la catástrofe antes de que ocurra. El futuro no está en otro reloj inteligente, sino en implantes capaces de vigilar el cerebro y el LCR con utilidad real. De momento, mucha ingeniería espectacular y muy poca evidencia de que cambie una decisión neuroquirúrgica.
En esta megarevisión sobre sensores portátiles y biosensores aplicados a la monitorización sanitaria, Arben Merkoçi, del Institut Català de Nanociència i Nanotecnologia (ICN2-CSIC-BIST) e ICREA, Barcelona. También participa Giulio Rosati, vinculado al ICN2 y a EURECAT, quien intenta ofrecer una visión global y actualizada del estado de los sensores portátiles para la monitorización de la salud, revisando sus aplicaciones, formatos, fuentes biológicas, sistemas de transmisión y alimentación, integración con inteligencia artificial y principales barreras técnicas, regulatorias, comerciales y éticas. La revisión pretende además identificar las líneas de investigación con mayor potencial y los obstáculos que todavía impiden su aplicación clínica real.
La propia revisión reconoce problemas de materiales, fiabilidad, transmisión, energía, inteligencia artificial y barreras regulatorias y éticas.
Fallan, sobre todo, en el salto entre medir y servir clínicamente:
- Fiabilidad: sudor, movimiento, temperatura, humedad o mala adhesión alteran la señal.
- Calibración: un sensor puede funcionar bien en laboratorio y degradarse durante días de uso real.
- Especificidad clínica: detectan cambios, pero no siempre distinguen una complicación verdadera del ruido fisiológico.
- Falsas alarmas: generan muchos datos y pueden aumentar la sobrecarga asistencial en lugar de reducirla.
- Integración clínica: rara vez están conectados de forma útil con la historia clínica o con protocolos de decisión.
- Evidencia: abundan los prototipos y estudios de validación, pero faltan ensayos que demuestren menos complicaciones, menos ingresos o mejor pronóstico.
- Implantables: biocompatibilidad, infección, encapsulación, duración energética y necesidad de recambio.
- IA: puede mejorar la interpretación, pero depende de datos de calidad y puede introducir sesgos difíciles de auditar.
- Regulación y privacidad: todavía existen barreras sobre seguridad, propiedad de los datos y responsabilidad ante errores.
Líneas de investigación más prometedoras
- Biosensores en biofluidos, especialmente líquido intersticial y LCR.
- Dispositivos implantables y sistemas mínimamente invasivos.
- Electrónica flexible y blanda, para mejorar comodidad, adaptación tisular y estabilidad de la señal.
- Captación y transmisión inalámbrica de datos en tiempo real.
- Sistemas autoalimentados y recolección de energía corporal, reduciendo la dependencia de baterías.
- Inteligencia artificial y aprendizaje automático, para convertir grandes volúmenes de datos en alertas clínicamente útiles.
- Integración de varios sensores en plataformas multimodales de monitorización continua.