Cuando poder operar no significa deber hacerlo: los límites de la resección craneofacial

La resección craneofacial demuestra hasta dónde puede llegar la cirugía, pero también dónde deja de ser suficiente. Con márgenes libres en apenas un tercio de los pacientes, complicaciones en casi cuatro de cada diez y una mortalidad perioperatoria del 4,5 %, la invasión intracraneal no es solo un reto técnico: es la señal de una enfermedad con un pronóstico devastador. En estos casos, poder operar no significa necesariamente que debamos hacerlo.

En un estudio retrospectivo multicéntrico internacional, publicado en la revista Head & Neck, se analizan los resultados de la resección craneofacial en pacientes con carcinoma epidermoide cutáneo avanzado de la cara y el cuero cabelludo con afectación de la base anterior del cráneo.

Por parte española participa el Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, representado por Gregorio Sánchez Aniceto y Álvaro Rivero Calle.

La serie incluyó 112 pacientes intervenidos entre 1995 y 2015. El 86,6 % presentaba tumores T4 y el 71,4 % enfermedad recurrente, lo que refleja una población con tumores especialmente avanzados.

Una cirugía compleja con resultados limitados

Solo el 32,1 % de los pacientes consiguió márgenes quirúrgicos libres, mientras que el 40,2 % presentó márgenes afectados.

La supervivencia a cinco años fue:

  • Supervivencia libre de enfermedad: 46,9 %.
  • Supervivencia específica por cáncer: 68,4 %.
  • Supervivencia global: 52,3 %.

Las complicaciones aparecieron en el 38,4 % de los pacientes y la mortalidad perioperatoria alcanzó el 4,5 %.

La invasión intracraneal marca el pronóstico

El hallazgo más importante para el neurocirujano es que la extensión intracraneal fue el principal factor independiente de mal pronóstico.

Se asoció con un riesgo 6,5 veces mayor de mortalidad global y más de 12 veces mayor de mortalidad específica por cáncer.

Esto indica que la invasión dural o intracraneal no debe considerarse únicamente una dificultad técnica añadida, sino un marcador de enfermedad biológicamente muy agresiva.

La pregunta no es solo si el tumor puede resecarse, sino si una resección craneofacial extensa, con posible sacrificio de duramadre, órbita o parénquima, proporcionará un beneficio oncológico real.

Cirugía, radioterapia e inmunoterapia

El tratamiento adyuvante, fundamentalmente la radioterapia postoperatoria, se asoció con una mejor supervivencia global.

Sin embargo, los pacientes fueron tratados antes de la introducción generalizada de la inmunoterapia con inhibidores de PD-1. Por ello, el estudio debe interpretarse como una referencia histórica frente a la que comparar las estrategias actuales.

La inmunoterapia neoadyuvante podría permitir reducir el volumen tumoral, seleccionar mejor a los candidatos a cirugía y evitar algunas resecciones craneofaciales extremadamente agresivas.

Mensaje para el neurocirujano

La resección craneofacial puede ofrecer supervivencias prolongadas en pacientes cuidadosamente seleccionados, pero presenta una elevada morbilidad, una mortalidad perioperatoria relevante y una baja tasa de márgenes libres.

La extensión intracraneal identifica a los pacientes con peor pronóstico y debe tener un peso decisivo en la indicación quirúrgica.

En la era de la inmunoterapia, estos resultados no justifican operar más, sino seleccionar mejor a quién operar, en qué momento y dentro de qué estrategia multidisciplinar.

Referencia: Schachtel MJC, Panizza BJ, Bowman JJ, et al. Craniofacial Resection for Advanced Cutaneous Squamous Cell Carcinoma: Results From the 2nd International Collaborative Case-Series. Head Neck. Publicado online el 27 de julio de 2026. doi:10.1002/hed.70412.

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