La sobrecarga derivada de la mala gestión: el Virgen del Rocío reconoce que existen dificultades para cubrir la plantilla de Neurocirugía

Según ha publicado El Libre, la dirección del Hospital Virgen del Rocío reconoce dificultades para cubrir la plantilla de Neurocirugía y atribuye parte de las demoras a la escasez de anestesistas que afecta a los servicios quirúrgicos.

La noticia es preocupante.

Pero lo verdaderamente fascinante es el misterio que parece rodearla.

Porque cuando un hospital tiene problemas para cubrir plazas, jamás se plantea la hipótesis más sencilla:

que quizá haya profesionales que prefieran trabajar en otro lugar.

No.

Debe de ser algo mucho más complejo.

Tal vez una migración masiva de neurocirujanos hacia Marte.

O una epidemia selectiva que afecta exclusivamente a especialistas dispuestos a hacer guardias.

O una conspiración internacional contra los organigramas hospitalarios.

Cualquier explicación parece más aceptable que preguntarse si la gestión influye en la capacidad de atraer y retener talento.

Mientras tanto, las noticias se acumulan. Listas de espera. Falta de personal. Dificultades para cubrir bajas. Servicios funcionando al límite. Alertas internas que llevan años advirtiendo de problemas estructurales.

Pero tranquilidad.

Seguramente la solución sea crear una nueva comisión.

O un grupo de trabajo.

O un plan estratégico para analizar por qué nadie quiere incorporarse al grupo de trabajo anterior.

Porque todos sabemos que los neurocirujanos se captan con reuniones, no con buenas condiciones profesionales.

Al final, la pregunta es muy simple.

Si un hospital presume de ser uno de los grandes centros sanitarios de España y aun así tiene dificultades para cubrir determinadas plazas, el problema probablemente no sea que falten neurocirujanos.

El problema es que sobran excusas.

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