La anticoagulación no siempre protege. En pacientes con fibrilación auricular que sufren un ictus pese al tratamiento, la afectación de la circulación posterior se asocia con mayor mortalidad, peor recuperación funcional y más hemorragia intracraneal a 90 días. Un cuadro inicialmente poco llamativo puede esconder un pronóstico especialmente desfavorable.
El estudio ASPERA-R
El trabajo, publicado en el Journal of the Neurological Sciences, es un análisis retrospectivo multicéntrico de la cohorte ASPERA-R.
Incluyó pacientes con fibrilación auricular que sufrieron un ictus isquémico pese a mantener anticoagulación oral entre febrero de 2020 y febrero de 2025. Se compararon los infartos de circulación posterior con los de circulación anterior.
El desenlace principal combinó recurrencia de ictus, infarto de miocardio y muerte vascular a los 90 días. También se evaluaron mortalidad, discapacidad funcional y complicaciones hemorrágicas. Para reducir las diferencias entre los grupos se utilizó ponderación por probabilidad inversa.
Resultados
Se analizaron 1.649 pacientes, con una edad media de 78 años. Solo 165 —el 10 %— presentaban un infarto de circulación posterior.
Aunque estos pacientes tenían menor gravedad neurológica inicial, evolucionaron peor.
Tras el ajuste estadístico, la circulación posterior se asoció con:
- un 50 % más de riesgo de eventos vasculares;
- mayor mortalidad vascular;
- un 85 % más de mortalidad global;
- peor recuperación funcional;
- más del doble de riesgo de hemorragia intracraneal.
No se observaron diferencias significativas en la transformación hemorrágica precoz ni en la hemorragia intracraneal sintomática durante las primeras 24 horas.
Conclusión
En pacientes con fibrilación auricular que sufren un ictus pese a la anticoagulación, la localización posterior identifica un subgrupo de peor pronóstico a 90 días.
La localización del infarto no es un simple dato anatómico: es un marcador pronóstico relevante.
Calidad del trabajo
Es un estudio observacional metodológicamente sólido, con una cohorte amplia, participación multicéntrica y un ajuste estadístico sofisticado.
Sus principales limitaciones son el diseño retrospectivo, la ausencia de aleatorización y el reducido número de ictus posteriores. La ponderación estadística disminuye la confusión, pero no la elimina.
Por tanto, el trabajo demuestra una asociación pronóstica consistente, pero no establece causalidad ni define una nueva estrategia terapéutica.
Autores y participación española
El estudio está liderado por Matteo Foschi, con Simona Sacco como autora sénior, y reúne una extensa colaboración internacional del grupo ASPERA-R.
La participación española procede del Hospital Universitario La Paz–IdiPAZ y de la Universidad Autónoma de Madrid. Los autores españoles son Laura González-Martín, Ricardo Rigual, Blanca Fuentes y Carlos Hervás.
El artículo fue publicado el 16 de julio de 2026 en el Journal of the Neurological Sciences.
¿Qué cambia para el neurocirujano?
El estudio no modifica directamente las indicaciones quirúrgicas. No analiza descompresión suboccipital, ventriculostomía, trombectomía ni ningún procedimiento neuroquirúrgico específico.
Su aportación es pronóstica, pero puede modificar la actitud clínica:
No banalizar el ictus posterior
La menor gravedad inicial puede generar una falsa tranquilidad. Las escalas neurológicas habituales pueden infravalorar los déficits propios de la circulación posterior.
Vigilar más estrechamente
Debe anticiparse el riesgo de edema cerebeloso, compresión del tronco encefálico, hidrocefalia obstructiva y transformación hemorrágica.
La vigilancia debe depender de la anatomía y de la imagen, no solo de la exploración inicial.
Repetir antes la neuroimagen
El deterioro de conciencia, los vómitos, la disartria progresiva o las alteraciones oculomotoras deben motivar una reevaluación inmediata.
Anticipar la descompresión
El estudio no crea una nueva indicación quirúrgica, pero refuerza la necesidad de identificar precozmente al paciente que puede requerir descompresión suboccipital o drenaje ventricular.
Mensaje para el neurocirujano
El ictus posterior que aparece pese a la anticoagulación no debe considerarse un evento menor por presentar inicialmente poca gravedad.
Estos pacientes pueden evolucionar peor, morir más y presentar más complicaciones hemorrágicas.
El trabajo no cambia la cirugía, pero deja una advertencia clara:
vigilar antes, repetir la imagen antes y descomprimir antes de que el deterioro sea irreversible.
Referencia
Foschi M, D’Anna L, Gabriele F, et al. Posterior versus anterior circulation infarct location and outcomes after breakthrough ischemic stroke in orally anticoagulated patients for atrial fibrillation: an ASPERA-R inverse probability-weighted analysis. Journal of the Neurological Sciences. 2026;489:126100. doi: 10.1016/j.jns.2026.126100.