Un caso ingenioso y visualmente espectacular, pero científicamente débil: un solo paciente, sin controles, con mediciones imprecisas y seguimiento insuficiente. La mejoría tras la triamcinolona puede ser real, pero el estudio no demuestra causalidad, no estandariza la técnica y no justifica cambiar la práctica clínica.
Sánchez Hernández et al. presentan en Child’s Nervous System un caso de histiocitosis de células de Langerhans craneal en un adolescente de 14 años, tratado en los hospitales universitarios Torrecárdenas de Almería y Virgen del Rocío de Sevilla.
Tras la biopsia, la lesión mostró una progresión local agresiva, con destrucción ósea, extensión a partes blandas, dehiscencia de la herida y exposición tumoral. Ante las limitaciones del tratamiento quirúrgico, se administraron 40 mg de triamcinolona mediante infiltración intralesional y perilesional.
A los cuatro días se observó una reducción clínica marcada y una disminución radiológica estimada del 50-70 % del componente de partes blandas, seguida de cicatrización cutánea y signos iniciales de reparación ósea.
Hernández JAS, Garvia MR, Madueño GM, Carrasco JIG, Rivas JM. Rapid response of aggressive cranial Langerhans cell histiocytosis to combined intralesional and perilesional triamcinolone injection: a case report with video. Childs Nerv Syst. 2026 Jul 16;42(1):297. doi: 10.1007/s00381-026-07402-w. PMID: 42463551.
Valoración crítica
La respuesta es llamativa y aporta una opción de rescate mínimamente invasiva en situaciones muy seleccionadas. Sin embargo, se trata de un único caso, sin grupo control y con seguimiento corto.
No puede descartarse que parte de la mejoría se relacione con regresión espontánea, cambios inflamatorios tras la biopsia o reducción del edema. La técnica tampoco está suficientemente estandarizada para reproducirla como protocolo.
Veredicto
Interesante aportación y excelente caso docente, pero con evidencia insuficiente para modificar la práctica clínica.
Mensaje para el neurocirujano: La infiltración local de triamcinolona puede considerarse como tratamiento de rescate en casos seleccionados de histiocitosis craneal confirmada, siempre dentro de una valoración multidisciplinar y con seguimiento prolongado.