Una hemorragia subaracnoidea décadas después del clipaje de un aneurisma demuestra que “tratado” no siempre significa “definitivamente excluido”. El caso plantea, además, un complejo equilibrio entre prevención del resangrado, antiagregación, anticoagulación por prótesis valvulares mecánicas y tratamiento simultáneo de aneurismas múltiples.
Presentación del caso
Mujer en la séptima década de la vida, independiente para las actividades básicas, con antecedentes de valvulopatía mitroaórtica reumática tratada mediante prótesis mecánicas mitral y aórtica, en tratamiento anticoagulante crónico con acenocumarol.
Como antecedente neurovascular destacaba el tratamiento quirúrgico de un aneurisma cerebral realizado aproximadamente tres décadas antes.
La paciente consultó por cervicalgia y cefalea holocraneal progresiva de varios días de evolución, acompañadas de náuseas y vómitos. Durante la valoración inicial permaneció consciente, orientada y sin focalidad neurológica.
La TC cerebral mostró una colección hemática extraaxial en la fosa cerebral media derecha, adyacente al material metálico del aneurisma previamente tratado, junto con hemorragia subaracnoidea en la cisterna insular, la cisterna silviana y los surcos frontotemporales derechos.
El primer problema: una hemorragia bajo anticoagulación
En el momento de la valoración presentaba un INR de 3,26, en relación con el tratamiento anticoagulante por las prótesis valvulares mecánicas.
Se administraron complejo protrombínico y vitamina K, consiguiéndose la normalización de la coagulación antes del tratamiento neurovascular.
Este punto constituye uno de los principales desafíos del caso. La reversión inmediata de la anticoagulación era necesaria para controlar el riesgo hemorrágico cerebral, pero no podía olvidarse el riesgo trombótico asociado a dos prótesis valvulares mecánicas.
Angiografía cerebral: el aneurisma no estaba definitivamente excluido
La angiografía cerebral confirmó la recanalización del aneurisma previamente clipado de la arteria cerebral media derecha.
Se trataba de un aneurisma de morfología sacular o displásica, con:
- Cuello de 4,8 mm.
- Domo de 4,1 mm.
- Diámetro máximo de 5,9 mm.
- Ausencia de vasoespasmo angiográfico durante el procedimiento.
La localización del sangrado y los hallazgos angiográficos permitieron considerar esta lesión como el aneurisma responsable de la hemorragia subaracnoidea.
El caso recuerda una realidad que puede olvidarse con el paso de los años: un aneurisma previamente tratado puede desarrollar un remanente, recanalizarse o presentar cambios morfológicos tardíos. El antecedente de clipaje no debe hacer descartar una nueva hemorragia aneurismática.
Tres aneurismas tratados durante el mismo procedimiento
El aneurisma recanalizado de la arteria cerebral media derecha se trató mediante un dispositivo intrasacular, bajo antiagregación intravenosa con tirofibán.
La angiografía identificó además dos aneurismas de las arterias comunicantes posteriores:
- Aneurisma de comunicante posterior derecha.
- Aneurisma de comunicante posterior izquierda.
Ambos fueron tratados mediante embolización con coils durante la misma sesión.
El resultado angiográfico final fue:
- Aneurisma de ACM derecha: correcta implantación del dispositivo intrasacular y retención de contraste en el saco.
- Aneurisma de comunicante posterior derecha: oclusión mRRC 2.
- Aneurisma de comunicante posterior izquierda: oclusión mRRC 1.
También se identificaron pequeños aneurismas cavernosos bilaterales, de localización extradural, que no fueron tratados.
El procedimiento se completó por vía femoral derecha, con cierre mediante AngioSeal, sin incidencias ni complicaciones inmediatas.
¿Era razonable tratar los tres aneurismas?
La decisión de tratar varios aneurismas en una misma sesión debe individualizarse.
En este caso existían argumentos favorables:
- La paciente ya se encontraba bajo anestesia general y con acceso arterial establecido.
- Los aneurismas adicionales presentaban una anatomía susceptible de coiling simple.
- Se evitaba una nueva hospitalización y un segundo procedimiento endovascular.
- La coexistencia de varios aneurismas aumentaba la dificultad para atribuir con absoluta certeza el origen del sangrado únicamente mediante pruebas no invasivas.
- La necesidad futura de anticoagulación permanente podía complicar cualquier nuevo procedimiento.
Sin embargo, la estrategia también incrementaba la duración del procedimiento, la cantidad de contraste, la manipulación endovascular y el riesgo acumulativo de eventos tromboembólicos o hemorrágicos.
La decisión parece razonable, pero no debe presentarse como una conducta automáticamente aplicable a todos los pacientes con aneurismas múltiples.
Evolución y vigilancia del vasoespasmo
La paciente evolucionó favorablemente, con mejoría marcada de la cefalea, desaparición de las náuseas y los vómitos y ausencia de nueva focalidad neurológica.
Un primer Doppler transcraneal mostró aumento de las velocidades en la arteria cerebral media derecha, con un índice de Lindegaard de 3,19, compatible con vasoespasmo leve o moderado.
El estudio posterior mostró:
- Velocidad media en la ACM derecha de 81 cm/s.
- Índice de Lindegaard derecho de 1,5.
- Ausencia de criterios hemodinámicos de vasoespasmo significativo.
La elevación sistólica residual fue interpretada como un patrón de hiperemia o aumento del flujo, más que como vasoespasmo persistente.
La TC cerebral de control mostró estabilidad ventricular y cambios evolutivos de la hemorragia subaracnoidea, sin signos de resangrado.
El verdadero desafío: antiagregación y anticoagulación
La complejidad del caso no terminó con la embolización.
El dispositivo intrasacular se implantó bajo tirofibán intravenoso. Tras finalizar el procedimiento se suspendió la perfusión y se indicó ácido acetilsalicílico, inicialmente intravenoso y posteriormente por vía oral durante un mes.
Simultáneamente, la paciente necesitaba recuperar la anticoagulación crónica por las prótesis valvulares mecánicas.
Esto genera una situación de alto riesgo en ambas direcciones:
- Reiniciar demasiado pronto la anticoagulación puede favorecer un resangrado intracraneal.
- Retrasarla excesivamente puede producir trombosis protésica o embolia sistémica.
- Asociar acenocumarol y ácido acetilsalicílico aumenta el riesgo hemorrágico.
- La transición mediante heparina de bajo peso molecular no puede sustituirse simplemente por un fármaco oral mientras el INR permanezca subterapéutico.
La pauta debe ser coordinada entre Neurocirugía, Neurorradiología Intervencionista, Cardiología y la Unidad de Anticoagulación. En este tipo de pacientes, el plan antitrombótico no es un detalle del alta: es una parte central del tratamiento.
Lecciones del caso
1. Un aneurisma clipado puede volver a convertirse en un problema
El tratamiento quirúrgico previo no excluye la posibilidad de remanente, crecimiento o recanalización tardía. La aparición de una nueva hemorragia debe estudiarse sin asumir que el aneurisma conocido está definitivamente resuelto.


2. Los artefactos metálicos limitan la angio-TC
La angio-TC permitió orientar el diagnóstico, pero el material metálico dificultaba la valoración del aneurisma de la ACM. La angiografía cerebral fue imprescindible para definir la anatomía y planificar el tratamiento.
3. El tratamiento simultáneo de aneurismas múltiples puede ser eficiente
Cuando la anatomía es favorable, el estado clínico lo permite y el riesgo acumulado se considera aceptable, tratar varias lesiones en una misma sesión puede evitar procedimientos posteriores.
4. El Doppler debe interpretarse más allá de una velocidad aislada
Una velocidad sistólica elevada no equivale automáticamente a vasoespasmo. La velocidad media, la evolución temporal y el índice de Lindegaard son fundamentales para diferenciar vasoespasmo de hiperemia.
5. La gestión antitrombótica puede ser más difícil que la embolización
En una paciente con hemorragia subaracnoidea, prótesis valvulares mecánicas y necesidad temporal de antiagregación, el equilibrio entre trombosis y hemorragia exige una estrategia explícita, multidisciplinar y documentada.
Conclusión
Este caso ilustra la complejidad del tratamiento de una hemorragia subaracnoidea producida por la recanalización tardía de un aneurisma previamente clipado.
El tratamiento endovascular permitió excluir el aneurisma responsable y tratar, durante la misma sesión, dos aneurismas adicionales de las arterias comunicantes posteriores, sin complicaciones inmediatas.
Sin embargo, el aspecto más delicado no fue únicamente técnico. La coexistencia de prótesis valvulares mecánicas, anticoagulación crónica y necesidad temporal de antiagregación convirtió el manejo posterior en un ejercicio de equilibrio entre dos riesgos potencialmente devastadores: el resangrado intracraneal y la trombosis protésica.