Una encuesta internacional muestra que muchos neurocirujanos apoyan teóricamente la resección supramarginal y los ensayos aleatorizados, pero la ausencia de definiciones uniformes, el sesgo de selección y la distancia entre intención y práctica impiden convertir estas opiniones en evidencia terapéutica.
El objetivo fue conocer las prácticas quirúrgicas actuales en el glioblastoma, la percepción de la calidad de la evidencia y la disposición a incluir pacientes en futuros ensayos clínicos aleatorizados.
El estudio reunió las respuestas de 328 neurocirujanos de 38 países, aunque con un claro predominio de participantes europeos y procedentes de centros académicos.
Entre los autores destaca la participación española de Rebeca Pérez Alfayate, del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.
Duerinck J, Lescrauwaet L, Karschnia P, et al. Neurosurgeons’ perspective on surgical treatment of glioblastoma: Practices, beliefs and willingness to randomize in surgical trials. Neuro-Oncology Advances. 2026;8(1).
¿Por qué es importante una encuesta internacional transversal?
El valor principal de este diseño es que permite obtener una fotografía amplia de cómo neurocirujanos de diferentes países interpretan la evidencia y deciden la extensión de la resección en el glioblastoma.
La encuesta permite identificar variaciones entre centros, generaciones de cirujanos y entornos sanitarios, así como medir el grado de consenso sobre tres cuestiones esenciales: la resección completa del tumor captante, la resección supramarginal y la posibilidad de aleatorizar pacientes en ensayos quirúrgicos.
Su carácter internacional aporta una visión más amplia que la de una serie de un solo centro. Sin embargo, debe recordarse que una encuesta transversal estudia opiniones y prácticas declaradas en un momento determinado. No demuestra causalidad, eficacia terapéutica ni beneficio en supervivencia.
Principales resultados
El 60,4 % de los participantes consideró que la resección supramarginal era el objetivo quirúrgico óptimo, mientras que el 37,8 % se inclinó por la resección completa del tumor captante.
Paradójicamente, el 90,2 % consideró sólida la evidencia a favor de la resección completa del componente captante, frente al 63,1 % que valoró como sólida la evidencia sobre la resección supramarginal.
El 72,6 % afirmó que aceptaría aleatorizar pacientes entre ambas estrategias. No obstante, esta disposición disminuyó al presentar situaciones clínicas concretas, lo que demuestra que la equipoise teórica no siempre se mantiene ante un paciente real.
Interpretación para el neurocirujano
Este trabajo no demuestra que la resección supramarginal sea superior ni justifica su adopción sistemática. Su principal aportación es mostrar que, incluso entre cirujanos especializados, continúa existiendo una notable incertidumbre sobre cuánto tejido debe resecarse más allá del realce tumoral.
En la práctica, la extensión de la resección no puede decidirse únicamente por una filosofía de máxima agresividad. Debe individualizarse según la localización tumoral, la relación con áreas corticales y subcorticales elocuentes, el estado funcional del paciente, su edad, la biología del tumor y la posibilidad de completar el tratamiento oncológico posterior.
La prioridad sigue siendo la máxima resección segura. Un déficit neurológico permanente puede anular cualquier posible beneficio derivado de retirar un volumen adicional de tumor, deteriorar la calidad de vida y retrasar o impedir el inicio de la radioquimioterapia.
La resección supramarginal puede considerarse en pacientes cuidadosamente seleccionados, especialmente en tumores no elocuentes y en centros con experiencia, cirugía despierta, cartografía cortical y subcortical, monitorización neurofisiológica y evaluación volumétrica postoperatoria rigurosa. Sin embargo, todavía no debe presentarse como un estándar universal ni como una estrategia de superioridad demostrada.
Limitaciones
La encuesta presenta importantes limitaciones. No se conoce la tasa de respuesta, por lo que existe un elevado riesgo de sesgo de selección. La muestra estuvo dominada por neurocirujanos europeos, académicos y probablemente interesados en cirugía oncológica y ensayos clínicos.
Además, la resección supramarginal no se definió de manera completamente uniforme. Bajo ese término pueden incluirse procedimientos muy diferentes, desde una ampliación limitada guiada por función hasta la resección extensa de la alteración FLAIR.
Finalmente, la voluntad declarada de participar en un ensayo no equivale a reclutamiento real. Aleatorizar a un paciente exige aceptar la estrategia asignada, manejar preferencias personales y explicar de forma honesta una incertidumbre que muchos cirujanos no siempre perciben en la consulta.
Veredicto
Estudio relevante para conocer el pensamiento actual de la comunidad neuroquirúrgica y para preparar futuros ensayos, pero insuficiente para modificar la práctica clínica.
Puntuación: 2,5/5
Mensaje para el neurocirujano
La encuesta confirma que la extensión óptima de la resección del glioblastoma sigue siendo una cuestión abierta. El neurocirujano no debe confundir entusiasmo técnico con evidencia clínica.
La resección supramarginal puede ser razonable en casos seleccionados, pero debe estar subordinada a la preservación funcional. Los futuros ensayos deberán definir con precisión qué significa resección supramarginal, estandarizar la resonancia postoperatoria y evaluar no solo supervivencia, sino también déficits neurológicos, cognición, calidad de vida y acceso al tratamiento adyuvante.
Conclusión práctica
Existe una disposición internacional relevante para realizar ensayos quirúrgicos sobre el glioblastoma, pero ni su viabilidad real ni el beneficio clínico de ampliar la resección más allá del tumor captante están demostrados.
Nivel de evidencia: V
Fecha de publicación: 26 de junio de 2026
Autor de correspondencia: Johnny Duerinck
Correo electrónico: johnny.duerinck@uzbrussel.be