1. Definición #
Se considera bloqueo foraminal lumbar o inyección epidural transforaminal lumbar la administración, bajo control de imagen, de medicación a través del foramen neural dirigida a una raíz lumbar o lumbosacra concreta, procurando alcanzar el espacio epidural preganglionar.
Puede realizarse con dos finalidades:
- Diagnóstica: identificación de la raíz responsable de la sintomatología.
- Terapéutica: tratamiento de la radiculalgia mediante anestésico local, habitualmente asociado a corticosteroide.
La denominada periradicular therapy (PRT) corresponde precisamente a una inyección transforaminal guiada por imagen dirigida a una raíz definida.
ver también Protocolo de técnica y medicación de la inyección epidural transforaminal lumbar
2. Indicación principal #
El bloqueo foraminal lumbar estará indicado cuando exista dolor radicular lumbar o lumbosacro atribuible a una raíz concreta y concordante con una lesión estructural demostrada mediante RM o TC.
Criterios clínicos #
Debe existir uno o varios de los siguientes:
- Dolor irradiado a miembro inferior con distribución compatible con una raíz lumbar o sacra.
- Características neuropáticas del dolor.
- Signos de tensión radicular concordantes.
- Alteraciones sensitivas correspondientes al dermatoma afectado.
- Alteración de reflejos.
- Déficit motor radicular estable.
La presencia de déficit neurológico objetivo refuerza la indicación, pero no es imprescindible si la radiculalgia y la imagen son claramente concordantes. La historia clínica, exploración y prueba de imagen deben permitir identificar razonablemente la raíz diana.
3. Criterio radiológico #
Debe revisarse previamente una RM lumbar —o TC cuando la RM no esté disponible o esté contraindicada— demostrando una lesión anatómica concordante con la clínica.
Son situaciones apropiadas:
- Hernia discal lumbar con conflicto radicular.
- Estenosis foraminal.
- Estenosis del receso lateral con afectación de una raíz determinada.
- Espondilolistesis con compromiso foraminal/radicular.
- Recidiva o persistencia de radiculalgia tras cirugía lumbar cuando pueda identificarse una raíz diana.
La evidencia es especialmente sólida para la radiculalgia secundaria a hernia discal lumbar; la guía de la German Spine Society de 2026 establece que debe ofrecerse la infiltración transforaminal guiada por fluoroscopia en esta situación.
4. Momento de indicación #
Radiculalgia aguda o subaguda #
Puede indicarse precozmente cuando exista:
- dolor radicular intenso;
- limitación funcional importante;
- imposibilidad para realizar rehabilitación;
- mala tolerancia o respuesta insuficiente al tratamiento analgésico;
- necesidad de obtener rápidamente control sintomático.
No es obligatorio esperar un período fijo en todos los pacientes. La guía alemana de 2026 permite la infiltración en dolor agudo, subagudo o crónico, individualizando el momento.
Radiculalgia persistente o crónica #
Como criterio operativo habitual se recomienda haber realizado previamente tratamiento conservador adecuado, salvo que la intensidad del dolor justifique una intervención precoz.
Debe incluir, según el caso:
- tratamiento farmacológico;
- mantenimiento de actividad;
- fisioterapia/rehabilitación.
En los pacientes con dolor crónico, las recomendaciones actuales aconsejan integrar la infiltración dentro de un tratamiento global y no como terapia aislada.
Criterio práctico del protocolo: en ausencia de dolor incapacitante, considerar el bloqueo tras aproximadamente 4 semanas de tratamiento conservador insuficiente, individualizando el plazo. Este umbral es también el utilizado en los criterios clínicos de ASIPP y CMS.
5. Indicaciones terapéuticas #
Indicación preferente #
Radiculalgia lumbar por hernia discal con correlación clínica y radiológica.
Es la situación con mayor respaldo para el abordaje transforaminal.
Otras indicaciones razonables #
- Estenosis foraminal sintomática.
- Estenosis del receso lateral con radiculalgia focal.
- Radiculalgia persistente en un paciente sin indicación quirúrgica inmediata.
- Paciente con indicación potencial de cirugía en quien se pretende intentar inicialmente tratamiento menos invasivo.
- Paciente con riesgo quirúrgico elevado.
- Recurrencia de radiculalgia previamente controlada mediante infiltración.
- Radiculalgia postoperatoria cuando existe una raíz anatómicamente identificable.
La eficacia esperable debe explicarse al paciente fundamentalmente como control sintomático, especialmente a corto plazo, y no como modificación de la lesión estructural. La revisión sistemática de la American Academy of Neurology de 2025 concluye que las inyecciones epidurales probablemente producen una reducción modesta del dolor y la discapacidad a corto plazo en las radiculopatías, siendo mucho menos consistente el beneficio prolongado.
6. Indicación diagnóstica #
Puede utilizarse un bloqueo radicular selectivo diagnóstico cuando exista incertidumbre sobre qué raíz es responsable de los síntomas.
Especialmente útil en:
- enfermedad degenerativa multisegmentaria;
- varias estenosis foraminales;
- discrepancia entre clínica y RM;
- síntomas atípicos;
- duda entre dos raíces adyacentes;
- planificación quirúrgica cuando la identificación de la raíz sintomática puede modificar el nivel a intervenir.
Para mantener la selectividad, la guía de la German Spine Society recomienda emplear un volumen pequeño de anestésico local, aproximadamente 0,2–0,3 ml, en el bloqueo estrictamente diagnóstico.
Debe registrarse:
- EVA/NRS inmediatamente antes;
- EVA/NRS tras el bloqueo;
- porcentaje de reducción del dolor;
- reproducción inicial de la sintomatología, si ocurre;
- duración del efecto;
- modificación funcional.
No existe un único punto de corte universal que convierta por sí solo el bloqueo en diagnóstico; el resultado debe interpretarse conjuntamente con la clínica y la imagen.
7. No indicación #
No debe indicarse un bloqueo foraminal lumbar como tratamiento del dolor lumbar axial aislado sin componente radicular.
Tampoco constituye una buena indicación:
- lumbalgia mecánica inespecífica;
- dolor facetario aislado;
- dolor sacroilíaco;
- dolor sin correlación clínica ni radiológica;
- síntomas difusos en los que no pueda establecerse razonablemente una raíz diana;
- repetición sistemática de infiltraciones que previamente no produjeron beneficio.
Las guías actuales distinguen claramente el dolor axial del dolor radicular y desaconsejan las infiltraciones epidurales cuando no existe un componente radicular o correlato morfológico adecuado.
8. Situaciones en las que NO debe retrasarse la cirugía por realizar un bloqueo #
El bloqueo foraminal no debe utilizarse como sustituto de una descompresión indicada de forma urgente.
Derivación a valoración quirúrgica prioritaria/urgente ante:
- síndrome de cauda equina;
- alteración esfinteriana de origen compresivo;
- anestesia en silla de montar;
- déficit motor significativo de aparición reciente;
- déficit motor progresivo;
- compresión neurológica aguda significativa;
- infección espinal;
- lesión tumoral sospechada como causa de la compresión.
La compresión aguda del cono/cauda equina y las infecciones constituyen contraindicaciones para realizar una infiltración epidural como tratamiento sustitutivo.
9. Contraindicaciones #
Absolutas #
- Infección sistémica activa.
- Infección cutánea en el punto de punción.
- Espondilodiscitis/infección espinal.
- Coagulopatía no corregible.
- Síndrome de cauda equina o compresión neurológica que precise descompresión urgente.
- Imposibilidad para obtener consentimiento informado.
- Ausencia de una indicación clínica razonable.
Relativas #
- Tratamiento anticoagulante o antiagregante.
- Alteraciones de coagulación corregibles.
- Diabetes mellitus mal controlada, especialmente si se utilizarán corticoides.
- Inmunosupresión significativa.
- Embarazo.
- Hipersensibilidad al contraste o a los fármacos previstos.
- Anatomía foraminal extremadamente comprometida.
- Ausencia completa de respuesta a una infiltración previa correctamente realizada.
La interrupción de anticoagulantes o antiagregantes no debe realizarse de manera automática: debe efectuarse una valoración individual del riesgo hemorrágico frente al riesgo trombótico y aplicarse el protocolo antitrombótico vigente del centro. La guía alemana de 2026 establece expresamente esta valoración individual.
10. Requisitos previos a la infiltración #
Antes de aceptar la indicación deben constar:
- Diagnóstico clínico.
- Lado.
- Raíz diana.
- RM/TC revisada.
- Correlación clínico-radiológica.
- Exploración neurológica basal.
- EVA/NRS basal.
- Situación funcional basal.
- Tratamiento conservador realizado.
- Ausencia de indicación quirúrgica urgente.
- Revisión de antiagregantes y anticoagulantes.
- Ausencia de infección.
- Alergias revisadas.
- Diabetes y glucemia valoradas si se empleará corticosteroide.
- Consentimiento informado.
11. Requisitos técnicos de seguridad #
El procedimiento deberá realizarse guiado por imagen.
La fluoroscopia constituye actualmente el estándar de referencia para la infiltración transforaminal, aunque la TC puede utilizarse en situaciones seleccionadas.
Antes de administrar la medicación terapéutica debe comprobarse la posición mediante contraste bajo fluoroscopia en tiempo real para descartar fundamentalmente una localización vascular. Las recomendaciones IPSIS de seguridad de 2025 insisten específicamente en esta medida para las infiltraciones transforaminales lumbares.
Cuando se utilice corticosteroide en una infiltración transforaminal lumbar, se recomienda como primera elección un corticosteroide no particulado, fundamentalmente dexametasona, para reducir el riesgo asociado a una eventual inyección arterial.
Debe evitarse la sedación profunda. Si se utiliza sedación, el paciente deberá permanecer despierto y capaz de comunicar dolor, parestesias u otros síntomas durante el procedimiento.
12. Evaluación del resultado #
Registrar después del procedimiento:
Dolor
EVA/NRS preprocedimiento → EVA/NRS postprocedimiento.
Función
Registrar cambio funcional, utilizando cuando proceda:
- ODI;
- capacidad de marcha;
- tolerancia a sedestación/bipedestación;
- consumo analgésico;
- retorno a actividad habitual.
El paciente deberá disponer de seguimiento para detectar complicaciones precoces y tardías; la guía de 2026 recomienda valoración neurológica tras el procedimiento y algún mecanismo de contacto/seguimiento durante los primeros 14 días.
13. Criterios para repetir el bloqueo #
No se realizarán series de infiltraciones programadas automáticamente.
Una segunda infiltración podrá considerarse cuando:
- la primera haya producido una respuesta clínica clara;
- el beneficio haya sido insuficiente en duración o hayan reaparecido los síntomas;
- persista una indicación anatómica y clínica razonable.
Como referencia, la guía alemana considera respuesta positiva una disminución de al menos 2 puntos en EVA y permite plantear una nueva infiltración tras aproximadamente 1–3 semanas cuando el beneficio haya sido positivo pero insuficiente o transitorio.
No debe repetirse la misma infiltración si la anterior, técnicamente correcta, no produjo ningún efecto. Tampoco deben realizarse series sin valorar el resultado entre procedimientos.
Algoritmo de decisión #
1. ¿Existe dolor radicular lumbar/lumbosacro?
→ No: no indicar bloqueo foraminal.
→ Sí: continuar.
↓
2. ¿Existe síndrome de cauda equina, déficit motor progresivo u otra indicación quirúrgica urgente?
→ Sí: valoración quirúrgica urgente; no retrasarla mediante bloqueo.
→ No: continuar.
↓
3. ¿Existe RM/TC con lesión concordante con la raíz sintomática?
→ Sí, raíz clara: valorar bloqueo terapéutico.
→ Varias raíces posibles o discordancia clínico-radiológica: valorar bloqueo radicular selectivo diagnóstico.
→ Sin correlato anatómico: reconsiderar diagnóstico.
↓
4. ¿Dolor suficientemente intenso o persistente para justificar una intervención?
→ Dolor agudo muy intenso/incapacitante: puede indicarse precozmente.
→ Dolor persistente/crónico: preferentemente tras tratamiento conservador adecuado.
↓
5. Bloqueo transforaminal guiado por imagen.
↓
6. Evaluación del resultado.
→ Respuesta significativa: continuar rehabilitación; valorar repetición únicamente ante beneficio transitorio o recurrencia.
→ Sin respuesta: no repetir sistemáticamente; reconsiderar raíz diana, diagnóstico y eventual indicación quirúrgica.
Criterio resumido de indicación #
Radiculalgia lumbar o lumbosacra clínicamente significativa + identificación de una raíz responsable + lesión anatómica concordante en RM/TC + ausencia de indicación quirúrgica urgente.
La hernia discal lumbar con radiculalgia concordante representa la indicación con mayor respaldo científico para el bloqueo transforaminal.
Fuentes principales #
- Klessinger S, et al. Time to standardize: The German Spine Society national clinical guideline on epidural injections. Interventional Pain Medicine. 2026;5:100720. Es una de las fuentes actuales más completas para indicaciones, técnica, fármacos, repetición y seguridad.
- Klessinger S, et al. Safety practices for interventional pain procedures: Epidural and sacroiliac interventions. International Pain and Spine Intervention Society, 2025.
- Armon C, et al. Revisión sistemática de la American Academy of Neurology sobre inyecciones epidurales para dolor radicular y estenosis, 2025.
- ASIPP. Algorithmic Approach to Epidural Steroid Injections. Criterios de selección, documentación, repetición y utilización.