Es probablemente la revista con mayor autoridad histórica y simbólica de la neurocirugía mundial, pero no debe confundirse prestigio editorial con evidencia científica de máximo nivel.
Publicar en Journal of Neurosurgery continúa siendo un logro curricular importante. Sin embargo, un artículo no se convierte automáticamente en verdad clínica por aparecer en sus páginas: sigue publicando una proporción considerable de estudios retrospectivos, registros, series institucionales y análisis sujetos a confusión residual.
Valoración global: 8,5/10.
1. Posición real de la revista #
Fundada en 1944, es la revista insignia del Journal of Neurosurgery Publishing Group, brazo editorial científico de la American Association of Neurological Surgeons. La propia AANS la presenta como la revista neuroquirúrgica más citada. Desde 2026, el editor jefe del grupo es Fred G. Barker II, tras la etapa de James T. Rutka.
Su factor de impacto correspondiente a 2025 es 3,8. Es una cifra sólida para una especialidad quirúrgica, pero no extraordinaria en términos biomédicos generales. De hecho, el prestigio de JNS deriva mucho más de su historia, selectividad, comunidad lectora y capacidad para marcar la agenda neuroquirúrgica que de un factor de impacto espectacular.
La consecuencia es importante:
JNS posee más prestigio neuroquirúrgico del que su factor de impacto aislado permitiría imaginar.
2. Sus principales fortalezas #
Autoridad dentro de la especialidad #
Cuando JNS publica un ensayo, una gran cohorte multicéntrica, una clasificación o un estudio que modifica la selección de pacientes, el artículo suele alcanzar rápidamente a la comunidad neuroquirúrgica internacional.
Es especialmente potente en:
- neurooncología quirúrgica;
- cirugía vascular y base de cráneo;
- estimulación cerebral profunda y cirugía funcional;
- neurotraumatología;
- resultados quirúrgicos;
- anatomía aplicada e innovación tecnológica;
- estudios multicéntricos y grandes bases de datos.
La separación editorial de columna, pediatría, casos clínicos, vídeos y números monográficos permite que el JNS principal conserve un perfil relativamente selectivo. Los trabajos de columna suelen encajar mejor en JNS: Spine, los pediátricos en JNS: Pediatrics y los casos aislados en JNS: Case Lessons.
Revisión editorial seria #
Los manuscritos son revisados por expertos del área y la decisión final es supervisada por el editor jefe o el editor adjunto. La editorial recomienda guías como CONSORT, PRISMA y otras normas EQUATOR según el diseño del estudio.
JNS también ha sido uno de los principales receptores de ensayos aleatorizados neuroquirúrgicos. En una revisión de 110 ensayos, aproximadamente el 85 % se había publicado en Journal of Neurosurgery, lo que demuestra que, cuando existe investigación experimental de calidad en nuestra especialidad, JNS suele estar en el centro.
3. La gran debilidad: el techo metodológico de la neurocirugía #
El principal problema de JNS no es tanto la revista como la disciplina que representa.
La neurocirugía presenta dificultades estructurales para realizar ensayos aleatorizados:
- patologías poco frecuentes;
- gran heterogeneidad anatómica;
- dependencia del operador;
- curvas de aprendizaje;
- dificultad para cegar;
- preferencias intensas del cirujano y del paciente;
- rescates terapéuticos y cruces entre grupos;
- centros con volúmenes muy diferentes.
Por ello, incluso en las revistas neuroquirúrgicas de referencia, históricamente solo alrededor de uno de cada diez estudios clínicos alcanzaba niveles I o II de evidencia. Además, un análisis de ensayos publicados en cinco revistas neuroquirúrgicas encontró bajo riesgo global de sesgo únicamente en el 17,4 %.
Esto produce una paradoja:
JNS puede seleccionar lo mejor de la investigación neuroquirúrgica y, aun así, publicar evidencia metodológicamente más débil que la habitual en cardiología, oncología médica o medicina interna.
No es una acusación contra la revista. Es el resultado de estudiar intervenciones complejas, operador-dependientes y aplicadas a enfermedades relativamente infrecuentes.
4. Exceso de estudios retrospectivos #
Una parte significativa de los artículos clínicos sigue el esquema clásico:
- base de datos retrospectiva;
- selección de una cohorte;
- división según tratamiento o resultado;
- regresión multivariante;
- identificación de “predictores independientes”;
- conclusión más segura de lo que permite el diseño.
Los problemas habituales son:
- sesgo de selección;
- indicación terapéutica no aleatorizada;
- variables omitidas;
- cambios técnicos durante periodos largos;
- tratamiento de datos faltantes poco convincente;
- sobreajuste;
- múltiples comparaciones;
- confusión entre asociación y causalidad.
Un buen modelo estadístico no convierte un estudio retrospectivo en un ensayo clínico. La regresión puede ajustar las variables registradas, pero no corrige aquello que nunca se midió.
5. Cultura del valor p y resultados positivos #
Un análisis de la literatura neuroquirúrgica encontró patrones compatibles con persistencia de sesgo de publicación y acumulación de valores p inmediatamente por debajo de 0,05.
En la práctica, debe desconfiarse de trabajos que presentan:
- numerosos desenlaces secundarios;
- decenas de comparaciones;
- un único resultado con p = 0,047;
- ausencia de corrección por multiplicidad;
- diferencias estadísticamente significativas pero clínicamente irrelevantes;
- modelos predictivos sin validación externa.
La revista ha mejorado sus exigencias estadísticas y de presentación, pero sigue viviendo dentro de un sistema académico que recompensa más el resultado positivo que el estudio rigurosamente negativo.
6. Revisiones sistemáticas que no siempre aportan evidencia nueva #
JNS publica revisiones sistemáticas y metaanálisis de gran calidad, pero también existe en toda la neurocirugía una inflación de metaanálisis construidos sobre estudios retrospectivos pequeños, heterogéneos y duplicados.
Un metaanálisis no transforma mágicamente evidencia débil en evidencia fuerte:
Si se combinan veinte estudios sesgados, se obtiene una estimación más precisa del sesgo.
Un estudio de 2024 sobre revisiones sistemáticas en revistas neuroquirúrgicas importantes señaló variabilidad en las herramientas empleadas para evaluar la calidad metodológica.
Por tanto, en JNS hay que diferenciar claramente entre:
- metaanálisis de ensayos o cohortes prospectivas homogéneas;
- y metaanálisis de series retrospectivas incomparables unidos mediante un modelo de efectos aleatorios.
Ambos pueden tener la misma etiqueta editorial, pero no el mismo valor clínico.
7. Sesgo geográfico y académico #
JNS es internacional, pero su cultura continúa siendo predominantemente norteamericana. La pertenencia editorial a la AANS, la composición de sus redes académicas y la concentración de grandes bases de datos estadounidenses favorecen determinados temas, metodologías e instituciones.
Los análisis de las principales revistas neuroquirúrgicas muestran que Estados Unidos sigue siendo el país con mayor representación absoluta de autores, seguido a distancia por Japón y China.
Esto no significa que rechace la ciencia europea, pero sí que un trabajo procedente de un único hospital español compite en desventaja cuando presenta:
- una serie retrospectiva pequeña;
- una técnica ya conocida;
- seguimiento limitado;
- ausencia de grupo comparador;
- resultados puramente descriptivos.
La procedencia española no es el problema. El problema es intentar vender como descubrimiento internacional lo que solo es experiencia institucional.
8. Diversidad y conflictos de interés #
Los consejos editoriales de las principales revistas neuroquirúrgicas han estado históricamente muy masculinizados. Un estudio de 2023 calculó que las mujeres constituían aproximadamente el 9 % de los consejos editoriales de las revistas neuroquirúrgicas de mayor impacto.
También existe una relación estrecha entre neurocirugía, dispositivos médicos e industria. En un análisis de diez grandes revistas, aproximadamente el 54 % de los miembros editoriales estadounidenses evaluables había recibido pagos de la industria entre 2017 y 2022. El estudio no demuestra decisiones editoriales sesgadas, pero sí refuerza la necesidad de declaraciones de intereses completas y verificables.
En una revista que publica implantes, navegación, robótica, prótesis, estimuladores y dispositivos vasculares, los conflictos económicos no son una cuestión ornamental.
9. Modelo de acceso #
JNS mantiene un modelo editorial ligado a suscripción con opciones de publicación en acceso abierto. Las políticas del grupo contemplan licencias de acceso abierto, en algunos títulos gratuitas y en otros sujetas a costes.
Esto limita la difusión inmediata de algunos artículos fuera de instituciones con suscripción. Para autores europeos financiados con fondos públicos, es necesario comprobar antes del envío:
- requisitos de acceso abierto del financiador;
- posibilidad de depósito en repositorios;
- coste real de la licencia;
- acuerdos transformativos institucionales.
10. ¿Qué trabajos tienen posibilidades reales? #
Buen encaje #
- ensayo clínico o estudio prospectivo multicéntrico;
- registro nacional con datos clínicos detallados;
- validación externa de una escala;
- comparación terapéutica con metodología causal sólida;
- estudio de resultados centrados en el paciente;
- innovación técnica acompañada de evaluación comparativa;
- cohorte grande con seguimiento prolongado y pérdida mínima;
- investigación traslacional con una consecuencia clínica clara.
Mal encaje #
- serie retrospectiva unicéntrica rutinaria;
- veinte pacientes tratados con una técnica conocida;
- descripción de “nuestra experiencia”;
- caso clínico singular;
- estudio radiológico sin repercusión terapéutica;
- modelo de inteligencia artificial sin validación externa;
- revisión sistemática redundante;
- análisis de una base administrativa con conclusiones causales excesivas.
11. Utilidad para el neurocirujano clínico #
JNS es imprescindible para conocer hacia dónde se mueve la especialidad, pero no debe leerse como un libro de protocolos.
Un artículo de JNS puede servir para:
- generar hipótesis;
- conocer nuevas técnicas;
- identificar factores pronósticos;
- contextualizar una decisión;
- diseñar un estudio;
- anticipar cambios en la práctica.
Pero para modificar una conducta clínica debería exigirse:
- diseño apropiado;
- comparador válido;
- magnitud del efecto clínicamente relevante;
- reproducibilidad;
- consistencia con otros estudios;
- aplicabilidad a nuestro entorno;
- ausencia de conflictos determinantes.
Conclusión #
Journal of Neurosurgery continúa siendo la catedral editorial de la neurocirugía, pero dentro de la catedral también hay estudios retrospectivos vestidos de evidencia causal, metaanálisis que reciclan incertidumbre y sofisticados modelos estadísticos que no pueden compensar una mala indicación original.
Su sello garantiza selección, visibilidad y relevancia para la especialidad. No garantiza infalibilidad.
La forma correcta de leerla es con respeto, pero sin reverencia:
En JNS se publica buena parte de la mejor neurocirugía científica disponible. El problema es que la mejor evidencia disponible en neurocirugía no siempre es evidencia suficientemente buena.