Osteoporosis y columna: el tratamiento que el neurocirujano no debería ignorar

La osteoporosis suele considerarse un problema de Reumatología, Endocrinología o Geriatría. Sin embargo, muchas de sus consecuencias terminan delante del cirujano de columna: fracturas vertebrales, acuñamientos progresivos, cifosis, dolor persistente, fracaso de instrumentaciones y nuevas fracturas en niveles adyacentes.

Para el neurocirujano, por tanto, la pregunta no debería limitarse a:

¿Hay que operar esta fractura?

Deberíamos hacernos también otra:

¿Qué estamos haciendo para evitar la siguiente?

Neurocirugía también participa en el problema

Un ejemplo interesante procede del Hospital Universitario de Navarra, donde un equipo multidisciplinar ha publicado en 2026 su experiencia de práctica clínica real con romosozumab y otros tratamientos de la osteoporosis.

Entre los autores del trabajo se encuentran Ainhoa Casajús e Idoya Zazpe, ambas pertenecientes al Departamento de Neurocirugía del Hospital Universitario de Navarra.

El estudio no especifica en el resumen publicado la contribución individual de cada autor, por lo que no puede atribuirse a Neurocirugía una función concreta dentro de la investigación. Sin embargo, su participación refleja bien la creciente intersección entre osteoporosis, fracturas vertebrales, unidades de prevención de fracturas y cirugía de columna.

El trabajo es:

Cedeno-Veloz BA, Rodríguez García AM, Casajús A, Guruceaga-Eguillor I, Ruiz-Izquieta V, Zazpe I, Martínez-Velilla N. Romosozumab in older adults: real-world patterns in fracture liaison service cohort. Osteoporosis International. 2026 Aug 11. doi: 10.1007/s00198-026-08177-1. PMID: 42579011.

La fractura vertebral es una señal de alarma

Una fractura vertebral por fragilidad no debe entenderse simplemente como una lesión aislada.

Identifica a un paciente con una enfermedad sistémica del hueso y con un riesgo elevado de sufrir nuevas fracturas.

Esto resulta especialmente importante tras una fractura reciente, período durante el cual el riesgo de una segunda fractura puede ser particularmente elevado.

Por ello, el tratamiento actual de la osteoporosis comienza por estratificar el riesgo de fractura.

De forma simplificada podemos distinguir:

Riesgo alto de fractura → tratamiento fundamentalmente antirresortivo.

Riesgo muy alto de fractura → considerar estrategias inicialmente osteoformadoras.

Las fracturas vertebrales recientes o múltiples son precisamente uno de los escenarios en los que debe plantearse ese riesgo muy alto.


Dos formas de tratar el hueso

El tratamiento farmacológico puede comprenderse fácilmente mediante dos grandes estrategias.

1. Evitar que se siga perdiendo hueso

Es la función de los tratamientos antirresortivos.

Entre ellos se encuentran:

  • alendronato;
  • risedronato;
  • ácido zoledrónico;
  • denosumab.

Los bisfosfonatos continúan siendo el tratamiento fundamental de muchos pacientes con osteoporosis.

El ácido zoledrónico presenta además una ventaja práctica importante: puede administrarse por vía intravenosa generalmente una vez al año.

Denosumab

Denosumab es un anticuerpo monoclonal contra RANKL administrado mediante inyección subcutánea cada seis meses.

Es un potente tratamiento antirresortivo, pero tiene una característica que todo médico debería recordar:

denosumab no debe suspenderse sin planificar qué tratamiento vendrá después.

Su retirada puede producir un rápido incremento del remodelado óseo, pérdida de masa ósea y aparición de fracturas vertebrales.


2. Construir hueso

En pacientes con osteoporosis grave y riesgo muy alto de fractura puede ser preferible una estrategia diferente:

aumentar inicialmente la formación de hueso.

Aquí adquieren especial importancia dos tratamientos.

Teriparatida

Teriparatida es un análogo de la hormona paratiroidea con acción osteoformadora.

Se administra mediante inyección subcutánea diaria y tiene especial interés en pacientes con osteoporosis grave y fracturas vertebrales.

Romosozumab

Romosozumab es un anticuerpo monoclonal contra la esclerostina.

Presenta una característica especialmente atractiva:

↑ formación de hueso

y simultáneamente

↓ resorción ósea

Se administra mensualmente durante 12 meses.

Está indicado en determinados pacientes con osteoporosis grave y riesgo muy elevado de fractura. La selección debe ser cuidadosa, particularmente por sus consideraciones de seguridad cardiovascular.


Primero construir, después conservar

Uno de los cambios conceptuales más interesantes en osteoporosis es dejar de pensar exclusivamente en:

«¿Qué fármaco doy?»

para comenzar a pensar:

«¿Qué secuencia terapéutica necesita este paciente?»

En un paciente de muy alto riesgo puede plantearse:

ROMOSOZUMAB o TERIPARATIDA

aumento de la formación ósea

ANTIRRESORTIVO

conservación de la ganancia obtenida

Después de finalizar un tratamiento osteoformador es necesario establecer posteriormente un tratamiento antirresortivo.

La idea es sencilla:

primero construir hueso; después conservarlo.


¿Qué encontraron en Navarra?

Cedeno-Veloz y colaboradores estudiaron retrospectivamente 68 pacientes mayores atendidos en la Fracture Liaison Service del Hospital Universitario de Navarra entre 2022 y 2024.

Se analizaron cuatro grupos, con 17 pacientes cada uno:

  • romosozumab;
  • denosumab;
  • ácido zoledrónico;
  • teriparatida.

Los pacientes que recibieron romosozumab presentaban inicialmente un perfil de mayor riesgo de fractura, reflejando que en la práctica clínica este tratamiento se seleccionaba para pacientes particularmente vulnerables.

El resultado más llamativo apareció al estudiar la cumplimentación del tratamiento a los 12 meses.

Entre los pacientes evaluables:

Romosozumab: 100 %

Denosumab: 100 %

Ácido zoledrónico: 100 %

Teriparatida: 52,9 %

La diferencia entre romosozumab y teriparatida permaneció estadísticamente significativa tras el ajuste por comparaciones múltiples (p = 0,016).

¿Por qué puede ser importante?

Romosozumab se administra una vez al mes.

Teriparatida necesita una inyección diaria.

En un paciente de edad avanzada, la diferencia entre doce administraciones mensuales y cientos de administraciones diarias puede tener una importancia práctica considerable.

Sin embargo, debe interpretarse correctamente: el estudio no demuestra que la frecuencia de administración sea la causa de la diferencia observada.

Tampoco demuestra que romosozumab sea superior en eficacia o seguridad.

Se trata de un estudio:

  • retrospectivo;
  • unicéntrico;
  • observacional;
  • no aleatorizado;
  • con únicamente 17 pacientes por grupo.

Su valor está fundamentalmente en mostrar lo que sucede en la práctica clínica real.


¿Qué es una Fracture Liaison Service?

Una Fracture Liaison Service (FLS) es un modelo asistencial destinado a identificar y tratar a los pacientes que han sufrido una fractura por fragilidad para evitar una segunda.

La filosofía puede resumirse así:

fractura por fragilidad

buscar osteoporosis

evaluar riesgo

tratar

prevenir la siguiente fractura

Para Neurocirugía este concepto resulta especialmente interesante cuando la puerta de entrada del paciente al sistema sanitario es una fractura vertebral.


¿Por qué debería importarle al neurocirujano?

Porque el cirujano de columna trata con frecuencia la consecuencia mecánica de una enfermedad metabólica.

Podemos realizar correctamente una descompresión, una vertebroplastia o una instrumentación y, sin embargo, dejar sin tratar la enfermedad que contribuyó a producir la fractura.

La mala calidad ósea puede además favorecer:

  • aflojamiento de tornillos;
  • pérdida de anclaje;
  • hundimiento de cajas intersomáticas;
  • fracturas vertebrales adyacentes;
  • deformidad progresiva;
  • nuevas intervenciones.

Por ello, reconocer una posible osteoporosis y garantizar que el paciente entra en un circuito adecuado de evaluación y tratamiento debería formar parte cada vez más del manejo integral del paciente de columna.

El mensaje para Neurocirugía

La osteoporosis no es únicamente un T-score bajo que debe resolver otro especialista.

Cuando aparece una fractura vertebral por fragilidad, la enfermedad ósea forma parte directa del problema que tenemos delante.

En pacientes de riesgo alto, los tratamientos antirresortivos continúan teniendo un papel fundamental.

En aquellos con riesgo muy alto, especialmente con fracturas vertebrales recientes o múltiples, las estrategias osteoformadoras seguidas de tratamiento antirresortivo adquieren cada vez mayor importancia.

El trabajo realizado en Navarra, con participación de las neurocirujanas Ainhoa Casajús e Idoya Zazpe, aporta además una enseñanza de vida real: no basta con disponer de fármacos eficaces.

El paciente tiene que ser capaz de completar el tratamiento.

Y quizá el mensaje más sencillo para el cirujano de columna sea este:

Tratar la vértebra es importante. Tratar el hueso puede evitar la siguiente vértebra fracturada.

Referencia

Cedeno-Veloz BA, Rodríguez García AM, Casajús A, Guruceaga-Eguillor I, Ruiz-Izquieta V, Zazpe I, Martínez-Velilla N. Romosozumab in older adults: real-world patterns in fracture liaison service cohort. Osteoporosis International. 2026 Aug 11. doi: 10.1007/s00198-026-08177-1. PMID: 42579011.

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