Análisis crítico del documento ASNR-ESNR White Paper on Sustainability in Neuroradiology (AJNR, 2026)
Referencia: Kadom N, Rovira A, Zamora C, et al. ASNR-ESNR White Paper on Sustainability in Neuroradiology. AJNR Am J Neuroradiol. 2026;47(7):1771-1775.
La sostenibilidad entra en la agenda de la neurorradiología
La publicación conjunta de la American Society of Neuroradiology (ASNR) y la European Society of Neuroradiology (ESNR) representa uno de los primeros intentos de abordar de forma sistemática el impacto ambiental de la neurorradiología. El documento parte de una premisa difícilmente discutible: la asistencia sanitaria es responsable de una parte relevante de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y las técnicas de imagen, especialmente la resonancia magnética, constituyen un componente importante de esta huella ecológica.
Sin embargo, más allá de la declaración de intenciones, el interés de este documento reside en una cuestión más profunda: ¿puede la sostenibilidad convertirse en un nuevo parámetro de calidad asistencial sin comprometer la seguridad diagnóstica y el resultado clínico de los pacientes?
Para la neurocirugía y la neurooncología, la pregunta es particularmente pertinente. La dependencia creciente de la imagen avanzada, la monitorización seriada y la medicina de precisión han incrementado exponencialmente el consumo de recursos diagnósticos. Introducir criterios de sostenibilidad obliga a replantear no solo cómo obtenemos las imágenes, sino también cuándo y por qué las solicitamos.
Participación española: un papel relevante en la elaboración del consenso
La participación española en este documento es significativa y merece ser destacada.
Entre los autores figura el profesor Antonio Rovira, referente internacional de la neurorradiología, perteneciente al:
- Departamento de Radiología, Hospital Universitari Vall d’Hebron, Barcelona, España.
La presencia de Vall d’Hebron en un documento de consenso conjunto ASNR-ESNR subraya el peso de la neurorradiología española en los debates internacionales sobre innovación y sostenibilidad.
Aunque el artículo no incluye participación de servicios de neurocirugía españoles, sus recomendaciones tienen implicaciones directas para la práctica neuroquirúrgica, especialmente en:
- neurooncología;
- patología vascular;
- seguimiento de enfermedades degenerativas;
- monitorización postoperatoria.
Los principales mensajes del documento
El documento identifica cinco áreas prioritarias de intervención.
1. Uso racional de contrastes
Los autores proponen:
- reducción de dosis;
- indicaciones más restrictivas;
- exploración de alternativas a los agentes actuales.
La preocupación es doble:
- impacto medioambiental;
- acumulación y eliminación de gadolinio y otros compuestos.
No se trata únicamente de una cuestión ecológica, sino también de seguridad del paciente.
2. Reducción de residuos
Se adopta el modelo de las 6 R:
- Refuse
- Reduce
- Reuse
- Refurbish
- Rebuild
- Recycle
El documento llama la atención sobre un problema poco estudiado en neuroimagen: la enorme cantidad de material de un solo uso asociado a la actividad radiológica diaria.
3. Apropiación de las pruebas de imagen
Probablemente éste sea el punto de mayor interés para los neurocirujanos.
Los autores defienden que solicitar una prueba innecesaria constituye:
- un problema clínico,
- un problema económico,
- y también un problema medioambiental.
La adecuación de la indicación se convierte así en una responsabilidad ecológica.
4. Consumo energético de la resonancia magnética
La resonancia magnética es uno de los procedimientos diagnósticos más intensivos en consumo energético.
El documento propone:
- modos de espera;
- optimización de protocolos;
- secuencias más eficientes;
- utilización de inteligencia artificial.
La cuestión es particularmente relevante en centros de alta complejidad con gran carga de estudios neurooncológicos y de seguimiento.
5. Movilidad y actividad profesional
El artículo plantea reducir:
- desplazamientos;
- reuniones presenciales innecesarias;
- emisiones derivadas de congresos y actividades académicas.
La pandemia demostró que muchas actividades científicas pueden desarrollarse con modelos híbridos sin pérdida significativa de calidad.
¿Por qué este documento es importante para la neurocirugía?
La sostenibilidad todavía se percibe como un asunto periférico dentro de la neurocirugía. Sin embargo, la especialidad depende cada vez más de tecnologías de alto consumo energético:
- resonancia magnética intraoperatoria;
- neuronavegación;
- monitorización avanzada;
- imagen funcional;
- seguimiento radiológico prolongado.
La pregunta que plantea este documento es incómoda pero necesaria:
¿Puede la neurocirugía de precisión mantenerse indefinidamente con un modelo de consumo de recursos ilimitado?
La respuesta probablemente sea negativa.
La sostenibilidad acabará incorporándose a los indicadores de calidad asistencial de la misma forma que lo hicieron anteriormente:
- la seguridad;
- la eficiencia;
- los resultados funcionales.
Fortalezas del documento
Consenso internacional
La colaboración ASNR-ESNR proporciona legitimidad y visibilidad al problema.
Enfoque multidimensional
No se limita al consumo energético y aborda:
- contrastes;
- residuos;
- organización;
- movilidad;
- cambios culturales.
Introducción de un nuevo paradigma
La idea de «Image Greenly» puede ayudar a incorporar la sostenibilidad a la práctica clínica cotidiana.
Debilidades y limitaciones
Escasez de evidencia cuantitativa
El documento es esencialmente un consenso de expertos.
Existen muy pocos datos sólidos sobre:
- reducción real de emisiones;
- coste-efectividad;
- impacto clínico.
Muchas recomendaciones son plausibles, pero todavía carecen de validación empírica.
Ausencia de métricas estandarizadas
No se ofrecen indicadores concretos para medir:
- huella de carbono;
- ahorro energético;
- resultados de las intervenciones.
Sin métricas, la implementación puede quedarse en un ejercicio declarativo.
Riesgo de simplificación excesiva
Reducir exploraciones de imagen es deseable cuando son innecesarias, pero existe el peligro de trasladar mensajes ambiguos que puedan interpretarse como una invitación a restringir estudios clínicamente indicados.
En neurooncología y neurocirugía:
- una resonancia adicional puede modificar una decisión terapéutica;
- un retraso diagnóstico puede tener consecuencias graves.
La sostenibilidad no puede convertirse en un argumento para la infrautilización de recursos necesarios.
Ausencia de análisis económico
El documento asume que muchas medidas serán beneficiosas económicamente, pero no presenta datos robustos que lo demuestren.
La transición ecológica de los servicios de imagen probablemente requerirá:
- inversiones;
- renovación tecnológica;
- reorganización de procesos.
Lo que el documento no aborda
Quedan numerosas preguntas abiertas:
- ¿Cuál es la huella de carbono de una resonancia cerebral?
- ¿Cuál es el coste ambiental del seguimiento prolongado de los pacientes neurooncológicos?
- ¿Cómo deben modificarse los protocolos de vigilancia?
- ¿Qué impacto tendría la inteligencia artificial sobre el consumo energético global?
Por el momento, las respuestas son escasas.
Perspectiva desde la neurocirugía
La sostenibilidad sanitaria probablemente será uno de los grandes debates de la próxima década. Este documento tiene el mérito de situar la neurorradiología dentro de esa conversación.
Sin embargo, todavía estamos ante un marco conceptual más que ante una guía práctica basada en evidencia.
Para los neurocirujanos, la principal enseñanza quizá sea otra:
cada estudio de imagen debe tener un propósito clínico claro, porque la utilización responsable de los recursos forma parte de la calidad asistencial.
Pero esa responsabilidad nunca debe anteponerse al principio fundamental de nuestra práctica:
proporcionar al paciente la mejor atención posible basada en la evidencia disponible.
La sostenibilidad es una obligación emergente. La seguridad del paciente continúa siendo una obligación irrenunciable.