Biomarcadores sanguíneos en el traumatismo craneoencefálico leve: ¿estamos preparados para reducir las TAC?

Lagares A, Maldonado M, Baciu A, Tosi L, Loynaz C, Martinez S, Castaño León AM, Hernández-Sánchez J, García Barrio N, de la Cruz J, Sánchez S, Lopez Jiménez A, Cueto-Felgueroso C, Carrasco L, Marquez E, María Fernández Del Pozo A, Amil C, Arias A, Mejan O. Study protocol for investigating real-world implementation of a combined glial fibrillary acidic protein (GFAP) and ubiquitin carboxy-terminal hydrolase L1 (UCH-L1) blood test in the management of adult mild traumatic brain injury in a single-centre European emergency department: the IMPACTS-BRAINI study. BMJ Open. 2026 Jun 18;16(6):e120021. doi: 10.1136/bmjopen-2026-120021. PMID: 42315262.

Los biomarcadores sanguíneos están cada vez más cerca de incorporarse a la práctica clínica habitual en el manejo del traumatismo craneoencefálico (TCE) leve. Un nuevo protocolo de investigación publicado en BMJ Open por Lagares y colaboradores evaluará por primera vez la implementación real de la combinación de GFAP (glial fibrillary acidic protein) y UCH-L1 (ubiquitin carboxy-terminal hydrolase L1) en un servicio de urgencias europeo.

Del laboratorio a la práctica clínica

Diversos estudios han demostrado que la combinación de GFAP y UCH-L1 posee una elevada capacidad para descartar lesiones intracraneales detectables mediante tomografía computarizada (TAC) en pacientes con TCE leve, especialmente cuando la determinación se realiza dentro de las primeras 12 horas tras el traumatismo.

Sin embargo, la mayoría de las investigaciones disponibles se han desarrollado en entornos controlados y todavía existen escasos datos sobre su rendimiento en la práctica clínica diaria.

El estudio IMPACTS-BRAINI

El estudio IMPACTS-BRAINI se llevará a cabo en el Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid y analizará de forma prospectiva a 1.000 pacientes con traumatismo craneoencefálico leve.

Los investigadores implementarán un nuevo algoritmo asistencial en el que la solicitud de TAC estará guiada, entre otros factores, por los niveles séricos de GFAP y UCH-L1 obtenidos antes de la realización de pruebas de imagen.

Los resultados se compararán con una cohorte histórica de pacientes manejados previamente siguiendo criterios convencionales.

Los objetivos principales incluyen:

  • Evaluar la precisión diagnóstica de GFAP y UCH-L1 para identificar lesiones intracraneales visibles en TAC.
  • Analizar la seguridad del nuevo protocolo asistencial.
  • Determinar si el empleo de biomarcadores reduce el número de TAC realizadas.

Entre los objetivos secundarios destacan:

  • Reducción del tiempo de estancia en urgencias.
  • Disminución de costes sanitarios.
  • Grado de adherencia de los médicos al algoritmo propuesto.

¿Por qué es importante?

El TCE leve representa uno de los motivos de consulta más frecuentes en los servicios de urgencias. Aunque la mayoría de los pacientes no presentan lesiones intracraneales relevantes, un gran número son sometidos a estudios de neuroimagen.

Una herramienta capaz de identificar de forma segura a aquellos pacientes con un riesgo extremadamente bajo de lesión cerebral podría:

  • Disminuir la exposición innecesaria a radiación.
  • Reducir la saturación de los servicios de urgencias.
  • Optimizar los recursos sanitarios.
  • Mejorar la eficiencia asistencial.

Interpretación crítica

Aunque el estudio aborda una cuestión clínica de enorme relevancia, su diseño presenta limitaciones importantes. Se trata de un estudio observacional, unicéntrico y basado en la comparación con controles históricos, circunstancias que pueden introducir sesgos significativos.

Además, la verdadera prueba de estos biomarcadores no será únicamente demostrar una elevada sensibilidad diagnóstica, sino conseguir que los clínicos modifiquen realmente su comportamiento y eviten solicitar TAC cuando el resultado del biomarcador sea negativo.

Conclusión

La investigación IMPACTS-BRAINI representa un paso necesario hacia la implementación real de los biomarcadores sanguíneos en el manejo del TCE leve. Si confirma que el uso de GFAP y UCH-L1 permite reducir de forma segura el número de TAC y los tiempos de estancia en urgencias, podríamos encontrarnos ante un cambio relevante en los algoritmos diagnósticos del traumatismo craneoencefálico leve.

No obstante, serán necesarios estudios multicéntricos y, preferiblemente, ensayos aleatorizados para confirmar definitivamente su impacto clínico.

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