Un neurocirujano sincero

David Cameron, el primer ministro británico, reconoce que se ha emocionado hasta las lágrimas con las memorias de este neurocirujano prestigioso y peleón. Henry Marsh le ha contestado en los medios exigiendo cambios en el sistema de salud.

A sus 65 años, Henry Marsh tiene un currículum poco habitual para ser médico: empezó estudiando Filosofía, Politología y Economía en Oxford, donde se licenció con las mejores notas. Como neurocirujano se hizo famoso cuando empezó a operar a pacientes solo con anestesia local. En su sección del hospital londinense de St. George ha colocado carteles en los que se lee: «Este es un espacio médico, no un pasillo público». Marsh ya no tendrá que seguir quejándose de visitas molestas, recortes presupuestarios y burocracia creciente: se jubila. Antes de despedirse ha escrito unas memorias Do no harm (‘No hacer daño’), en las que compara la cirugía del cerebro con la desactivación de bombas: cualquier error tiene consecuencias catastróficas. «Con los años vas viendo la cantidad de cosas que salen mal. Todos los cirujanos acabamos arrastrando un enorme cementerio. Y eres consciente del lado oscuro de la cirugía».

P.. Usted iba para politólogo o filósofo, ¿por qué se hizo médico?

Henry Marsh. Siempre me había gustado trabajar con las manos. Así que pensé que con la medicina podría usar tanto el cerebro como las manos. Cuando me saqué el título, allá por 1979, la verdad es que me sentí bastante decepcionado. Uno o dos cirujanos sí eran buena gente, pero la mayoría de ellos no me caían bien.

P. ¿Por qué?

H.M. Eran groseros, vulgares. No compartía su visión de la vida. Mi mujer se enfada cuando me defino como intelectual, pero es como me veo. Soy un intelectual que ejerce de médico. Eso de los intestinos, las heces, el pus… no, no me gusta el olor.

P. ¿Y por qué siguió en la medicina?

H.M. La primera vez que asistí a una operación de cerebro, me di cuenta de que quería hacer esas cosas. La operación me pareció peligrosa, delicada y apasionante. Aquello encajaba perfectamente con mi arrogancia. La neurocirugía fue un amor a primera vista.

P. Pero ese rechazo a andar cortando cosas dentro del cerebro ha persistido.

H.M. Estás cortando en el sitio en el que se generan la conciencia, los pensamientos, los sentimientos. Me parece estremecedor, pero alguien tiene que hacerlo. La cirugía cardiovascular también puede ser a vida o muerte, pero en la cerebral te enfrentas a otro sufrimiento totalmente distinto, y es ver cómo queda el paciente cuando la operación sale mal. Hay muchas cosas peores que la muerte.

P. ¿Es ese peligro que subyace a toda operación lo que le provoca el cosquilleo nervioso?

H.M. Bueno, sí, el placer que me produce ese cosquilleo nervioso sigue presente. Quizá mis niveles de testosterona suban mientras opero. Pero, después de una cirugía difícil, antes tenía una enorme sensación de victoria y ahora solo siento alivio. Esta mañana, sin ir más lejos, he tenido uno de mis escasos ataques de ira, de los que tanto me avergüenzo.

P. ¿Qué ha pasado?

H.M. Ha sido por Laurence, mi paciente. Uno de los médicos de cuidados intensivos le había introducido una sonda gástrica por la nariz, algo que para mí no era necesario. Le he dicho a un enfermero que se la quitara y se ha negado. Me he puesto furioso, muy furioso. Ayer, me pasé cuatro horas peleando por la vida de Laurence y ahora mi opinión sobre una sonda nasogástrica no cuenta nada. Increíble.

P. ¿Y cómo ha terminado la cosa?

H.M. Me he disculpado por perder el control. Y luego he reasignado a Laurence a otra unidad para que los enfermeros de ahí le quitaran la maldita sonda.

P. ¿Recuerda algún caso que le haya conmovido especialmente?

H.M. Tuve que operar a un hombre joven tres veces en diez años por un tumor recurrente. El paciente sabía que el tumor lo acabaría matando. Y el tumor reapareció una cuarta vez. Su familia dijo que él quería vivir un poco más. Así que lo operé otra vez y aquello no hizo más que empeorar las cosas. Tendría que haber dicho que ya había llegado el momento de dejarlo, la hora de morir, pero no lo hice. Fue un error.

P. Su hijo William tuvo un tumor cerebral cuando era pequeño. ¿Cómo le afectó esa experiencia?

H.M. Yo solo llevaba tres meses como médico y carecía de experiencia. Fuimos con William al hospital, se encontraba muy mal. No pude saber quién iba a ser su cirujano, quién lo trataría. Era frustrante. Mi hijo estaba al borde de la muerte. Tuvimos que esperar una semana entera a que lo operaran. Mi mujer y yo nos presentamos en cuanto terminó la intervención y preguntamos cómo había ido, pero los enfermeros no lo sabían. El cirujano tenía que operar a otro paciente más y no pudo salir del quirófano hasta cinco horas más tarde. Solo entonces supimos que todo había ido bien. Aquello fue toda una lección. Desde entonces siempre hablo con los familiares nada más terminar la operación.

P. Antes escuchaba música mientras operaba, ¿por qué dejo de hacerlo?

H.M. Un día operé a una mujer que previamente había acudido a otro neurocirujano, un doctor mayor y muy conocido. Este médico me llamó y me dijo que era una operación más indicada para un cirujano joven. Me sentí honrado de que se me permitiera hacerme cargo de una intervención tan importante. Estaba muy excitado cuando entré en el quirófano. Puse música y estuvimos escuchando Bach, Abba y canciones africanas durante toda la operación. Duró 16 horas. El tumor era benigno y muy grande. Dañé un vaso sanguíneo y la mujer sufrió un ictus que afectó al tronco cerebral. Después de la operación fui a verla todos los días, estuvo ingresada muchas semanas, en coma.

P. ¿Fue culpa suya?

H.M. Apuré demasiado al extirpar la última parte del tumor. Por lo tanto, sí, cometí un error.

P. ¿Podría haber dejado esa parte?

H.M. Sí, podría haberla dejado.

P. Pero no lo hizo. ¿Por qué?

H.M. Quería extirparlo todo. Fui demasiado ambicioso.

P. ¿Volvió a ver a la paciente alguna vez?

H.M. Un día estaba en una residencia visitando a otro paciente y vi su nombre en el letrero de una de las habitaciones. Y allí estaba, siete años después, encogida como un ovillo, probablemente para siempre.

P. ¿No es usted demasiado impresionable?

H.M. No, pero hablo de mis errores. Y eso no es frecuente en esta profesión. Los cirujanos tienen que actuar como si fueran psicópatas: si las cosas salen mal, tienen que esconder sus sentimientos.

P. ¿Al principio de su carrera era tan franco como lo es hoy?

H.M. No. Como médico joven que era, no quería admitir ningún error. A esa edad temes por tu reputación. Eso ya no me preocupa. Porque me voy a jubilar… ¡y porque ya soy famoso! [ríe].

P. Ha sacado usted a la luz bastantes verdades incómodas. ¿Cree que está socavando la confianza que a la gente le inspira la ciencia médica?

H.M. No. Si solo se pudiese escoger una característica para un médico, sería la sinceridad.

P. ¿De qué forma da usted las malas noticias?

H.M. Bueno, lo primero siempre es un «siéntese, por favor». Y, luego, hablar lo menos posible. Cuando tienes que decirles a unos padres que su hijo tiene un tumor en el cerebro, la conversación se acaba ahí. No puedes decir más. Es tan devastador, tan terrible… Hay que volver al día siguiente y entonces ya sí tener una larga conversación sobre lo que hay que hacer y cuáles son los tratamientos indicados.

P. ¿Cómo reaccionaría usted si le diagnosticaran un tumor cerebral maligno?

H.M. Suelo responder que creo que me suicidaría. Pero no, lo más probable es que solo puedas saber qué harías si la situación se te presentara de verdad.

La confesión. «Los neurocirujanos hacemos cosas maravillosas y también cosas terribles», confiesa Henry Marsh en sus memorias. Es uno de los médicos más prestigiosos del mundo.

El momento más difícil. «El peor momento es cuando tienes que decirle al paciente: ‘No hagas nada. Ve a tu casa a morir o vas a morir lentamente», dice el cirujano. En la imagen, Marsh en plena operación.

Cuatro cosas que este genio de la medicina ha aprendido en 40 años de oficio.

1. Estar en un hospital es como estar en una cárcel. «Ahora, cuando ya me jubilo como médico, soy consciente de lo hostil y desagradable que un hospital puede ser para los pacientes. Estar en un hospital es como estar en la cárcel. En los dos sitios, te quitan tu ropa. Te dan unas prendas especiales y un número, te recluyen en un espacio reducido y te someten a una exploración rectal».

2. Los médicos quieren pacientes sumisos. «Muchas de las cosas que se hacen en los hospitales son en teoría buenas para los pacientes, pero en realidad solo sirven para facilitarle el trabajo al personal sanitario. Muchas de estas medidas permiten que nos aislemos de los pacientes, porque los médicos queremos a pacientes quietecitos, que cierren la boca y que hagan lo que se les dice».

3. Los pacientes no son un coche averiado. «En la neurocirugía, tomar la decisión correcta es vital, y para eso hay ver las cosas desde la perspectiva del paciente. No estamos hablando de reparar un coche averiado. Muchas de las decisiones que hay que tomar tienen que ver con la futura calidad de vida del enfermo».

4. En neurocirugía, lo importante no es tener buen pulso. «Todo eso de los nervios de acero es una estupidez. En la neurocirugía, lo más importante no es un buen pulso, sino lo que el médico tenga en la cabeza, su capacidad de discernimiento. Solo hacen falta tres meses para aprender a hacer una operación concreta y tres años para saber cuándo aplicarla. Pero hacen falta 30 años para aprender cuándo es mejor no hacerla».

Para saber más: ‘Do no harm: stories of life, death and brain surgery’. Henry Marsh (editorial Weidenfeld & Nicolson).

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Actualización y Evidencias en Neurocirugía Pediátrica y Funcional” para residentes a celebrar los días 20, 21 y 22 de Septiembre 2015 en el Hotel Meliá Alicante y V SENEC Hands-On Course: “The Cerebral Substance: Sulci, Ventricles and White Fibers Anatomy” que se organizará a continuación (23, 24 y 25 de Septiembre 2015) en el laboratorio de Anatomía de la Universidad Miguel Hernández de Alicante (Campus de San Juan) con un número limitado de participantes.


“Actualización y Evidencias en Neurocirugía Pediátrica y Funcional” para residentes.

Fecha y lugar de celebración: 20, 21 y 22 de Septiembre 2015 en el Hotel Meliá Alicante


“V SENEC Hands-On Course: “The Cerebral Substance: Sulci, Ventricles and White Fibers Anatomy”

Fecha y lugar de celebración: 23, 24 y 25 de Septiembre 2015 en el laboratorio de Anatomía de la Universidad Miguel Hernández de Alicante (Campus de San Juan) con un número limitado de participantes.

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New Book: Endoscopic Endonasal Skull Base Surgery, An Issue of Neurosurgery Clinics of North America, 1e (The Clinics: Surgery)

Endoscopic Endonasal Skull Base Surgery, An Issue of Neurosurgery Clinics of North America, 1e (The Clinics: Surgery)

By Daniel M. Prevedello MD

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Because the base of the skull has proven to be one of the most challenging regions of the body to access, treatment options were once limited for patients with tumors or lesions in this area.  However, with recent advancements and breakthroughs in treatment, patients with skull base tumors now have an array of surgical options that can help them return to leading a normal and active life. The Endoscopic Endonasal Approach (EEA) is an innovative surgical technique used to remove brain tumors and lesions-some as large as softballs-all through the nose.


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  • Published on: 2015-07-27
  • Original language: English
  • Binding: Hardcover

Neurocirujano, consejero de Sanidad de Canarias

El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha nombrado consejero de Sanidad al neurocirujano, Jesús Morera Molina. El nuevo titular de Sanidad canario ha sido diputado regional socialista desde la legislatura anterior, en la que ha desempeñado el cargo de portavoz en la Comisión de Sanidad del Parlamento autonómico y secretario de la Comisión ejecutiva regional del PSC-PSOE.

Morera es licenciado en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid, especialista en Neurocirugía, Máster en Gestión Sanitaria por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Hasta hace apenas 15 días jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, Jesús Morera Molina (Gáldar, 1968) ejerce ya como nuevo consejero de Sanidad del Gobierno de Canarias, cargo en el que reemplaza a Brígida Mendoza. Con una dilatada experiencia profesional, también destacó como gestor en la Subdirección Médica del propio Hospital Doctor Negrín, en la Junta Directiva del Colegio de Médicos de Las Palmas y en la Comisión Nacional de Neurocirugía. Pese a que su formación, el PSOE, también cogobernaba en las Islas junto a CC la legislatura pasada, deja claro que las personas y los partidos son “distintos”, y asegura que los cambios se dejarán notar “a corto plazo”.

-Su llegada a la Consejería coincide con una ligera mejora de la situación económica, o al menos así lo dictan las cifras. ¿Cree que eso le va a facilitar la tarea?
“Quizá la situación económica respecto a años anteriores sí es mejor, pero desde luego la situación de la sanidad canaria no es buena. Aunque lleva razón en ese sentido, partimos de una situación mala, por lo que todo lo que venga debería ser mejor”.

-Se marcado un cronograma y unas prioridades muy claras, y ha reconocido que sus primeras medidas de choque irán destinadas a las listas de espera y las urgencias. ¿En qué aspectos y qué acciones se van a llevar a cabo a corto plazo?
“Los pacientes, cuando son atendidos, salen satisfechos con la atención que reciben. Por tanto, el problema está en el acceso al servicio, que se hace por tres vías fundamentales: los servicios de Urgencias, a través de las listas de espera y de Atención Primaria, que también es otra cuestión que vamos a retomar, porque creo que no está haciendo todo el papel que debería. Pero quizá ahora no es la cuestión primordial. Somos conscientes de que no vamos a resolver los problemas en tres meses, porque estamos haciendo un planteamiento a más largo plazo, pero sí intentaremos dar respuesta inmediata a las cuestiones que vayan surgiendo. Por ejemplo, es un compromiso de este Gobierno contar con un Plan Regional de Urgencias en el plazo de un año, porque parece irracional que una comunidad como la nuestra, con la fragmentación del territorio que tiene, no tenga un plan de este nivel. Y no hablamos solo de las Urgencias de los hospitales, que es quizá el problema que percibe más la gente; también hay que reformar la atención urgente en Primaria, el transporte sanitario, los transportes entre islas… Vamos a intentar reorganizarlo todo, y cuando tengamos todos los datos veremos si todo esto requerirá más dinero, más personal y material diagnóstico. Quizá tengamos más debilidades de las que pensábamos”.

Los centros de salud y los hospitales no están funcionando como podrían hacerlo”

-¿Y las listas de espera?
“Lo primero que estamos haciendo ya es revisar todos los datos, para clarificarlos y transparentarlos lo más posible, para que la población sepa lo que tenemos entre manos. En cuanto a las listas de espera quirúrgicas, creo que los datos están refinados y los publicaremos próximamente; y quedarían por refinar las listas de espera de consulta para Atención Especializada, en las que hay un problema fundamental, porque no es lo mismo una consulta para una revisión programada que una primera visita que se demora tres o cuatro meses en el tiempo. Y lo que está trascendiendo son esas primeras visitas diagnósticas que se están demorando demasiado. Por eso, queremos filtrar bien las esperas para esas primeras visitas, para lo que incluso estamos actualizando el programa informático Drago. Y también me preocupan tanto o más que las esperas para las consultas, las listas de espera para pruebas diagnósticas, porque no puede haber un paciente con posibilidad de un diagnóstico de cáncer cuya prueba se demore más de 40 días. Esta depuración de datos para dárselos a la población lo antes posible es esencial para que haya transparencia”.

-Pero, más allá de los datos y la transparencia, ¿qué se puede hacer para evitar que haya pacientes esperando meses o años por una prueba diagnóstica?
“Creo que los hospitales y los centros de salud no están funcionando todo lo que podrían hacerlo por las tardes, y se lo dice alguien que no hace ni 15 días que estaba trabajando en el ámbito hospitalario. Va a ser una tarea en la que no vamos a cesar hasta que le saquemos todo el rendimiento posible a las infraestructuras hospitalarias, tanto para el tratamiento e intervenciones quirúrgicas, como para las consultas y los diagnósticos. No puede ser que tengamos equipamientos como escáner o resonancias que no funcionan los sábados y los domingos. Es incomprensible, porque a los pacientes que están pendientes de una prueba así les da igual que los citen un domingo por la tarde, con tal de hacérsela”.

-Pero todas estas cuestiones requieren dinero e inversión…
“Obviamente. Pero yo cuento con el compromiso de este Gobierno, como así lo ha expresado el presidente, de que la sanidad es una prioridad y que el porcentaje del presupuesto de la Comunidad Autónoma que se destina a la sanidad canaria va a ir mejorando progresivamente. Y también espero que el modelo de financiación del Estado cambie y Canarias resulte más beneficiada, como espero que las condiciones económicas mejoren en los próximos años, lo que hará que los Presupuestos Generales mejoren. Creo que no es nada utópico que se den todas estas circunstancias para que se haga posible una mayor inversión y recursos”.

La sanidad concertada debe estar al servicio del sistema público, y no al revés”

-Da la sensación de que usted y su partido no estaban en el Gobierno saliente, o que no formaban parte de las decisiones que se tomaban en el ámbito sanitario, cuando por ejemplo el nuevo presidente del Gobierno, Fernando Clavijo, es del mismo partido que Paulino Rivero, y usted era diputado y portavoz de Sanidad de su formación en el Parlamento…
“Las personas somos distintas, y también los partidos son distintos. La legislatura pasada había un compromiso con el pacto de Gobierno, y por lealtad al pacto y la gobernabilidad respetábamos las decisiones que se tomaban. Pero ahora somos distintas personas, que tenemos una manera distinta de hacer las cosas, y no me cabe la menor duda de que esto se va a notar a corto plazo; esa es, al menos, mi esperanza, y no hay parangón ni comparativa con lo que hacía antes Coalición Canaria, con la que no compartíamos muchas cosas que hacía, como tampoco ellos compartían algunas cosas que podía hacer el PSOE en la Consejería de Educación”.

-Otra de las cuestiones que vienen de lejos y que se han criticado mucho es el tema de las infraestructuras, especialmente en el caso de los hospitales del norte y sur de Tenerife. De hecho, la principal crítica estriba en que el Gobierno sigue hablando de hospitales, cuando en realidad no tienen área de Hospitalización, ni paritorios, ni quirófanos…
“Desde luego, no van a ser hospitales de tercer nivel, como son el HUC y La Candelaria. La iniciativa de que se hicieran estos hospitales partió hace muchos años del Partido Socialista, y nuestro compromiso es que las obras y la puesta en funcionamiento, con todo lo que ello conlleva, se hará antes de que concluya la legislatura. Pero tampoco quiero engañar a nadie, porque en esos hospitales no se va a hacer cirugía cardíaca, ni neurocirugía, porque hay que entender que son hospitales comarcales, que se van a utilizar para determinadas cosas que óptimamente se puedan hacer ahí, como tratamientos ambulatorios, cirugía mayor ambulatoria, consultas de día…, para que la gente no tenga que desplazarse innecesariamente al HUC o La Candelaria para determinadas cosas. Y los dotaremos para ese fin, pero no harán cirugía compleja ni tendrán todas las especialidades. No voy a vender humo, aunque revisaremos y ajustaremos los planes funcionales de esos hospitales, con la cartera de servicios que tenemos prevista”.

-Todas esas acciones y proyectos que pretende sacar adelante su departamento, ¿contarán con la opinión de los profesionales?
“Sin duda. Soy consciente de que si no conseguimos la complicidad de los trabajadores del Servicio Canario de Salud, todo esto que te estoy contando se quedará en nada. Voy a poner todo mi esfuerzo en convencer a los profesionales de que hacen falta, de que les vamos a escuchar y compartir sus puntos de vista, porque por mucho que lo intentemos, si no contamos con su ayuda no podremos hacer nada. Por ejemplo, si los profesionales no nos echan una mano, no vamos a poder resolver problemas como las listas de espera, porque son ellos los que están ahí dentro. Y quiero transmitirles mi confianza y ánimos, y les pido que nos ayuden a resolver los problemas, como nosotros vamos a intentar resolver los suyos. No será solo escuchar por escuchar, sino que tienen mi máxima disposición para llevar adelante sus propuestas. Y creo que eso es algo que falló la legislatura pasada, y quizá en las anteriores también, en las que no se tuvo en cuenta la opinión de profesionales que están a pie de obra y conocen perfectamente los defectos y posibilidades de mejora del sistema”.

Pese a que su formación, el PSOE, también cogobernaba en las Islas junto a CC la legislatura pasada, deja claro que las personas y los partidos son “distintos”. | DA
Pese a que su formación, el PSOE, también cogobernaba en las Islas junto a CC la legislatura pasada, deja claro que las personas y los partidos son “distintos”. | DA

-De hecho, los profesionales han denunciado que se sentían “maltratados” por una Consejería que gobernaba a golpe de decretazo…
“Yo era diputado, pero mantenía mi puesto de trabajo en el Hospital Doctor Negrín, y mi sueldo venía exclusivamente por el hospital, porque yo me seguía considerando trabajador del sistema. Y he comentado muchas veces los últimos cuatro años que los trabajadores del Servicio Canario de Salud eran los más agraviados de todo el sistema público, porque aunque todos los empleados públicos han sufrido los recortes, los de sanidad particularmente más, por cuestiones como la distribución de horarios, por ejemplo haciendo jornadas ordinarias de trabajo los sábados. Siempre he criticado el trato poco sensible con el personal sanitario, y una de las cosas en las que me voy a centrar, y así se lo he manifestado ya a los sindicatos, es ir recuperando progresivamente los derechos que habían perdido. Hay cosas que no podremos tocar, porque dependen de una normativa estatal, pero la que sí dependa de la Comunidad Autónoma, como la carrera profesional o la distribución de horarios, lo intentaremos retomar esta legislatura”.

-Imagino que eso incluye también el tema de las oposiciones, que ha sido el caballo de batalla de las últimas consejerías…
“Un caballo desbocado, diría yo. Que una OPE de 2007 no esté resuelta en 2015, habla muy mal de la Administración, y tengo que decirlo así. Los nuevos directores generales y los responsables de Recursos Humanos ya tienen encomendada la tarea de resolver cuanto antes ese proceso, para ponernos a trabajar en nuevas opes, para que pueda haber ofertas públicas de empleo cada tres años en sanidad, para evitar que haya 35.000 solicitantes como ha habido esta vez”.

-¿Considera que la Consejería de Sanidad, en los últimos años, ha sido esclava de determinados conciertos y de algunas clínicas e intereses privados?
“El sistema público depende de la concertada, quizá más de lo que nos gustaría. Pero yo concibo la medicina concertada como complementaria del sistema público, y en algunos casos se ha convertido en suplementaria, cuando no debería ser así. El planteamiento que yo estoy haciendo para esta etapa es que los conciertos van a seguir existiendo, porque no podemos prescindir de ellos de golpe, pero sí vamos a intentar que sea lo que el servicio público quiera, y al ritmo que marque el propio sistema público. Por eso, la idea que tenemos, y así está reflejado en el acuerdo de Gobierno, pasa por reorganizar todos los conciertos y convertirlos en contratos, a través de la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas. Para eso, sacaremos concursos de prestación de servicios y contrataremos lo que vayamos necesitando, con unas condiciones mínimas de calidad. Y, obviamente, con el volumen y al ritmo que consideremos. La medicina concertada debe responder a las necesidades que tenga el servicio público, y no al revés”.

Hay que replantearse la dedicación exclusiva, porque quizá vuelve a ser necesaria”

-¿Quizá eso pueda hacer replantearse, como está haciendo su partido a nivel nacional, la dedicación exclusiva de los profesionales, fundamentalmente de los médicos?
“Pues sí, quizá habrá que replantearse la dedicación exclusiva y considerarla como un mérito añadido. Si bien ahora no estamos en condiciones de plantearnos esa dedicación exclusiva con un incentivo económico, sí se podrían plantear otros incentivos. Es algo que tenemos encima de la mesa. Dada la situación que tenemos, habrá que replanteárselo, porque me da la sensación de que vuelve a ser necesaria”.

Fuente: http://www.diariodeavisos.com

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