Archivos de la categoría Articulos

Top read article: External Ventricular Drain Placement in the Intensive Care Unit versus Operating Room: Evaluation of Complications and Accuracy

External ventricular catheter placement is a common neurosurgical procedure performed in both the intensive care unit (ICU) and operating room(OR). The optimal setting for EVD placement in regards to safety and accuracy of placement is poorly defined.

Patients who underwent ventriculostomy placement in the ICU differed in important ways (i.e. indication for placement and the administration of pre-procedure prophylactic antibiotics) from patients treated in the OR. However, the available data suggests that complications of hemorrhage, infection, and non-functional drains may be mitigated by ventriculostomy placement in the OR 1).

Moderate elevations in international normalized ratio should not lead to delays in neurosurgical intervention in patients with traumatic brain injury

Intracranial procedures are often deferred until an international normalized ratio (INR) of less than 1.4 is achieved. There is no evidence that a moderately elevated INR is associated with increased risk of bleeding in neurosurgical intervention (NI). Thromboelastography (TEG) provides a functional assessment of clotting and has been shown to better predict clinically relevant coagulopathy compared with INR.

Traumatic brain injury (TBI) patients with an admission INR of greater than 1.4 had a longer time to NI. The use of plasma transfusion to decrease the INR may have contributed to this delay. A moderately elevated INR was not associated with coagulopathy based on TEG. Routine plasma transfusion to correct a moderately elevated INR before NI should be reexamined

Rowell SE, Barbosa RR, Lennox TC, Fair KA, Rao AJ, Underwood SJ, Schreiber MA. Moderate elevations in international normalized ratio should not lead to delays in neurosurgical intervention in patients with traumatic brain injury. J Trauma Acute Care Surg. 2014 Dec;77(6):846-851. PubMed PMID: 25423533.

El problema de la reproducibilidad de los artículos científicos

En el año 2005 el profesor de Stanford John P. A. Ioannidis publicaba este artículo:  “Why Most Published Research Findings Are False”. En el mismo demostraba que la mayoría de los hallazgos científicos son falsos. A raíz de este y otros artículos en la misma línea distintas sociedades, agencias financiadoras y editoriales científicas están preocupadas por mejorar esta situación (el propio Ioannidis estima en uno de sus artículos que se está desperdiciando el 85% del dinero usado en investigación).

http://www.plosmedicine.org/article/info:doi/10.1371/journal.pmed.0020124

El grupo Nature fue pionero publicando un checklist que deben cumplir los artículos que se publican en sus revistas relacionadas y que nos deja intuir que causas intervienen de manera directa en esa escasa reproducibilidad:

http://www.nature.com/authors/policies/checklist.pdf

Estaba claro que otras editoriales seguirían el ejemplo. Y así ha sido. El pasado mes de junio un grupo representantes de más de 30 revistas científicas, representantes de agencias financiadoras y líderes científicos se reunieron en la sede de la  “American Association for the Advancement of Science” para discutir los principios y guías de la investigación biomédica preclínica:

http://www.nature.com/news/journals-unite-for-reproducibility-1.16259?WT.ec_id=NATURE-20141106

El resultado es este: Principios y guías de la investigación biomédica preclínica:

http://www.nih.gov/about/reporting-preclinical-research.htm

Para ahondar en esta problemática es interesante consultar los artículos de Nature relacionados con la temática:

http://www.nature.com/nature/focus/reproducibility/

El mismo Ioannidis propone soluciones de mejora:

http://www.plosmedicine.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pmed.1001747

 

New Lumbar Disc Nomenclature

Free Article

This article comprises a review of the literature pertaining to the normal and pathological lumbar disc and the compilation of a standardized nomenclature.

Objective. To provide a resource that promotes a clear understanding of lumbar disc terminology among clinicians, radiologists, and researchers.

Summary of Background Data. The article “Nomenclature and Classification of Lumbar Disc Pathology. Recommendations of the Combined Task Forces of the North American Spine Society, American Society of Spine Radiology and American Society of Neuroradiology” was published in 2001 in Spine © Lippincott, Williams and Wilkins1 and formally endorsed by the 3 boards. Its purpose, which it served for well over a decade, was to promote greater clarity and consistency of usage of spine terminology. Since 2001, there has been sufficient evolution in our understanding of the lumbar disc to suggest the need for revision and updating. The document represents the consensus recommendations of the current combined task forces and reflects changes consistent with current concepts in radiological and clinical care.

Methods. A PubMed search was performed for literature pertaining to the lumbar disc. The task force members individually and collectively reviewed the literature and revised the 2001 document. It was then reviewed by the governing boards of the American Society of Spine Radiology, the American Society of Neuroradiology, and the North American Spine Society. After further revision based on their feedback, the paper was approved for publication.

Results. The article provides a discussion of the recommended diagnostic categories and a glossary of terms pertaining to the lumbar disc, a detailed discussion of the terms and their recommended usage, as well as updated illustrations and literature references.

Conclusion. We have revised and updated a document that, since 2001, has provided a widely accepted nomenclature that helps maintain consistency and accuracy in the description of the properties of the normal and abnormal lumbar discs and that serves as a system for classification and reporting built upon that nomenclature.

Control cerebral a distancia

Investigadores estadounidenses han demostrado cómo se puede controlar el cerebro de otra persona a distancia. La conexión se realizó a través de internet.

El departamento de neurociencia de la Universidad de Washington, ideó un juego en el que había que defender la ciudad de los cohetes que le lanzaban unos piratas. Dos voluntarios contaban con un cañón para abatir los misiles. Mientras uno de los defensores podía ver el juego en la pantalla, el disparador del cañón se encontraba bajo la mano de otro defensor, situado en otro edificio del campus y sin poder ver la escena. Así que el primero debía concentrarse y pensar con todas sus fuerzas en disparar. En menos de un segundo, el dedo de su compañero debía salvar a la ciudad.

Se trata de uno de los primeros casos de comunicación cerebral entre humanos. Los investigadores diseñaron un interfaz cerebro a cerebro capaz de interpretar las órdenes de un emisor y que un receptor situado a 1.500 metros las ejecutara. El primero llevaba en su cabeza un sistema de electroencefalografía  que registraba las señales eléctricas de su cerebro. El segundo tenía un aparato de estimulación magnética transcraneal (TMS) sobre la zona cerebral que controla las señales motoras.

Entre medias, un software descodificaba las señales eléctricas del “quiero disparar” del emisor, las enviaba por internet y las volvía a codificar en pulsos magnéticos para que el cerebro del receptor diera la orden de pulsar el disparador. Toda la comunicación no superó los 650 milisegundos de media.

Además de la velocidad y la pericia, contaban los reflejos. Ocasionalmente, en el cielo aparecía un avión aliado con suministros al que no había que derribar. El sistema fue ensayado durante tres meses por tres parejas diferentes de emisor-receptor, alcanzando una eficacia de entre el 25% y el 83%.

“Estos números no reflejan la eficacia de la tecnología, que debe ser evaluada por separado de la exactitud de la que sean capaces los sujetos”, recalca el coautor del estudio, Andrea Stocco. “Para que funcione correctamente, tanto el emisor como el receptor deben hacer su trabajo: el remitente debe identificar los cohetes y la mano del receptor debe golpear el teclado. A veces, al remitente se le escapa un cohete y, en ocasiones, la mano del receptor se movía de manera errónea. Estos fallos ocurren cuando se juega a cualquier juego y reflejan la exactitud de los sujetos”, añade. Y lo compara con elTetris. “Si uno no pasa de nivel es problema del jugador, no del juego”, recuerda.

Esta serie de experimentos, cuyos resultados han sido publicados en la revista científica PLoS ONE, son continuación de una primera fase que tanto Stocco como su colega Rajesh Rao realizaron el año pasado.

En un artículo de la revista Scientific American, Stocco y su colega Rao dibujan las posibilidades de una ciencia cada vez menos ficción. Una persona paralizada, por ejemplo, podría compartir sus pensamientos y emociones con los que le rodean. Quizá, en el futuro, un virtuoso del violín pueda comunicar a su pupilo su destreza mentalmente. O, por qué no, un profesor podría colarse en el cerebro de sus alumnos para que entiendan esa ecuación diferencial tan difícil de explicar.

Journal of Neurosurgery: Spine November 2014

FEATURED ARTICLE

Adverse events in emergency oncological spine surgery: a prospective analysis

Cover ImageEmergency oncological spine surgery are generally palliative to reduce pain and improve patients neurology and health-related quality of life. In individuals with limited life expectancy, adverse events (AEs) can have catastrophic implications; therefore, an accurate AE incidence must be considered in the surgical decision-making process.

Dea et al., carried out a Prospective cohort study in a quaternary care referral center that included consecutive patients admitted between January 1, 2009, and December 31, 2012. Inclusion criteria were all patients undergoing emergency surgery for metastatic spine disease. AE data were reported and collected with the Spine AdVerse Events Severity System, version 2 [SAVES V2] forms) at weekly dedicated morbidity and mortality rounds attended by attending surgeons, residents, fellows, and nursing staff.

A total of 101 patients (50 males, 51 females) met the inclusion criteria and had complete data. Seventysix patients (76.2%) had at least 1 AE, and 11 patients (10.9%) died during their admission. Intraoperative surgical AEs were observed in 32% of patients (9.9% incidental durotomy, 16.8% blood loss > 2 L). Transient neurological deterioration occurred in 6 patients (5.9%). Infectious complications in this patient population were significant (surgical site 6%, other 50.5%). Delirium complicated the postoperative period in 20.8% of cases.

When evaluated in a rigorous prospective manner, metastatic spine surgery is associated with a higher morbidity rate than previously reported. This AE incidence must be considered by the patient, oncologist, and surgeon to determine appropriate management and preventative strategies to reduce AEs in this fragile patient population.

Dea N, Versteeg A, Fisher C, Kelly A, Hartig D, Boyd M, Paquette S, Kwon BK, Dvorak M, Street J. Adverse events in emergency oncological spine surgery: a prospective analysis. J Neurosurg Spine. 2014 Aug 22:1-6. [Epub ahead of print] PubMed PMID: 25147976.