Terapia con protones

«Son noticias increíbles. Estamos encantados. Esto justifica todo por lo que hemos pasado», ha declarado el padre del niño de cinco años Ashya King al diario sensacionalista «The Sun». Los padres de Ashya, testigos de Jehová, fueron detenidos el pasado agosto en España y permanecieron ingresados un día en Soto del Real después de haberse llevado a su hijo del Hospital General de Southampton, disconformes con el tratamiento que allí recibía contra un cáncer en el cerebro y deseosos de someterlo a una terapia con protones menos agresiva. Según Brett King, de 51 años, el pequeño se ha recuperado tras el tratamiento recibido en Praga y el último escáner ya no ha detectado rastros del tumor.

Ashya, que tiene seis hermanos, se recupera en la vivienda que la familia tiene en Casares, Málaga, y aseguran que ya vuelve a hablar y juega con sus hermanos en un parque del vecindario.

El niño fue operado en Southampton el 24 de julio para retirarle el tumor y el 22 de agosto se lo sometió a una segunda intervención. Tras esas cirugías perdió el habla y era incapaz de comer por sí mismo. Los médicos de allí consideraban que tras esas intervenciones las posibilidades de una curación eran «muy altas». Pero los padres querían probar el tratamiento con protones, que no facilita el Sistema Nacional de Salud británico (NHS). La diferencia es que es menos agresivo y ataca a las células malignas sin perjudicar a las sanas. El NHS envía en ocasiones a pacientes a otros países para recibir esa terapia.

Los King, que tienen casa en España, se llevaron a su hijo y las autoridades británicas emitieron una orden internacional de búsqueda y captura, que dio lugar a su detención el 30 de agosto, en un hostal de Benajarafe, en Vélez-Málaga. De allí fueron enviados a la cárcel madrileña. El caso suscitó una enorme corriente mundial de simpatía y finalmente la fiscalía inglesa decidió retirar los cargos, decisión que hasta fue saludada por David Cameron con un mensaje de apoyo a los King en Twitter. Hay que tener presente que Cameron vivió una tragedia clínica con su pequeño hijo Iván, que nació con epilepsia cerebral y murió en 2009, a los seis años, tras haber pasado grandes sufrimientos.

Ashya fue enviado a Praga el pasado 9 de septiembre, en un avión medicalizado. Antes de partir había recibido tratamiento durante una semana en el hospital materno infantil de Málaga. Afortunadamente, la historia, un ejemplo de amor paterno incondicional contra todo impedimento, parece que ha tenido un final feliz. Aunque siempre quedará la duda de si con las operaciones de Southampton no se habría logrado idéntico resultado, sin necesidad de haber acudido al Centro de Terapia con Protones de Praga.

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