Si le duele la espalda, olvídese del paracetamol

El medicamento no es mejor que un placebo para la lumbalgia

El 85% de pacientes se recupera en un plazo de unas 12 semanas

Es una de las recomendaciones más extendidas, incluida en la mayoría de las guías nacionales e internacionales sobre cómo tratar el dolor de espalda , sin embargo, la realidad ha demostrado que el paracetamol no es más eficaz que un simple placebo para aliviar las molestias lumbares (ni siquiera para acortar la duración de las molestias).

A pesar de su extendido uso, la realidad es que no existían amplios estudios de calidad para medir la eficacia de este medicamento en el tratamiento del dolor de espalda, la principal causa de incapacidad en el mundo occidental y un problema que cuesta en España en torno a 75 millones de euros al año -gran parte de ellos en tratamientos sin base científica-.

Ha sido un grupo de científicos australianos, dirigidos por Christopher Williams -del Instituto George de Salud Global de Sydney-, el que ha hecho pasar al fármaco por el tamiz de la evidencia científica para demostrar que los pacientes que lo toman no tardan menos tiempo en sentir alivio en la espalda que quienes sólo reciben una sustancia inactiva (un placebo).

En total, Williams y su equipo analizaron a 1.652 individuos de 235 centros de salud australianos que sufrían dolor de espalda moderado-intenso desde hacía menos de seis semanas (y precedido de al menos un mes anterior libres de molestias). Los voluntarios fueron repartidos en tres grupos durante cuatro semanas: los que sólo recibían placebo, los que tomaban paracetamol tres veces al día hasta y los que podían recurrir al fármaco a demanda en función de su dolor (hasta un tope de 4 gramos). El seguimiento de los pacientes se prolongó tres meses.

El tiempo que tardaron en sentir una mejoría del dolor -prolongada durante siete días- fue la misma en los tres casos: 17 días para los tratados con paractemol y 16 para el grupo placebo. Ningún otro parámetro (como la intensidad del dolor, la calidad de vida o el sueño) mejoró con el paracetamol.

Bart Koes y Wendy Enthoven, del Centro Médico Erasmo en Roterdam (Holanda), “aplauden” a sus colegas por llevar a cabo un ensayo para clarificar una cuestión tan extendida como es el uso de este analgésico como ‘primera línea’ contra la lumbalgia a pesar de la falta de una evidencia concluyente sobre su utilidad.

A pesar de que insisten en que los pacientes deberían conocer estos resultados a la hora de decidir iniciar la medicación, tanto los editorialistas como los autores coinciden en que un sólo estudio no es suficiente para desechar definitivamente el paracetamol de este escenario, sino que habrá que hacer otras investigaciones más robustas para comprobar si ratifican estos resultados.

Koes y Enthoven reconocen que a favor del paracetamol juega su favorable perfil de seguridad, superior al de otros antiiflamatorios no esteroideos, que no se suelen recomendar como primera opción a estos pacientes. Pero dados estos resultados, insisten en que el consuelo y el diálogo con el médico sobre el pronóstico favorable de la mayoría de estas molestias, el 85% de las cuales suele remitir en un plazo de tres meses, es desde luego una opción tan útil (y mucho más barata) que el consumo de paracetamol.

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