El accidente en Santiago de Compostela disparó los casos extraños de neurocirugía

El suceso causó heridas muy graves y algunas poco frecuentes que exigieron un mayor esfuerzo en el personal del hospital

El accidente del tren Alvia en Angrois causó heridas muy graves y algunas poco frecuentes que exigieron un mayor esfuerzo en el personal del hospital. Neurocirugía del Clínico compostelano atendió a 22 pacientes, de quienes 18 precisaron cuidados intensivos, y 5 fueron operados de fracturas craneales abiertas, y contusiones hemorrágicas cerebrales. María Rico y Lara Pita, especialistas del servicio, presentaron en un reciente congreso un estudio sobre esa experiencia.
«Las lesiones de viajeros del tren que vimos son como las del choque de un coche a más de 180 kilómetros por hora sin cinturón de seguridad, sin casco, sin airbag y sin nada. Salieron disparados y colisionaron contra las paredes del vagón y objetos que había por el medio», afirma el neurocirujano Alfredo García Allut.
Lesiones de semejante gravedad «eran más habituales antes de que apareciesen normas estrictas de tráfico, como la del uso del cinturón de seguridad; y mejoras en los vehículos como los airbag, los frenos con ABS y otras; o cuando se circulaba en motos sin casco. Entonces veíamos más. Pero los últimos años la cantidad de patología craneoencefálica traumática en relación con accidentes de tráfico ha disminuido significativamente», agrega García Allut.
La mayor parte de los pacientes que trataron «eran politraumatizados», recuerda María Rico. Presentaban fracturas de extremidades y de raquis, heridas abiertas, traumas torácicos «y eran además pacientes inestables, lo que obligó a ingresar a la mayoría en la UCI», indica.
Los neurocirujanos trataron siete fracturas de cóndilo occipital «que se dan en accidentes de alta energía, y no teníamos experiencia de un accidente de esta magnitud en Santiago para haber visto una serie tan acumulada en poco tiempo», sostiene.

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