Jubilación forzosa del neurocirujano José García Cosamalón

La jubilación forzosa del neurocirujano José García Cosamalón, con 66 años, ha movilizado a pacientes y sociedades científicas de Neurocirugía nacionales, internacionales y de Castilla y León, que han enviado cartas al consejero de Sanidad y al gerente del Hospital en protesta por la decisión y lamentar el perjuicio para las investigaciones en marcha y para el servicio en León.

«El servicio de Neurocirugía se siente agraviado por este recorte. No es que me hayan jubilado forzosamente es que se suprime un neurocirujano». El neurocirujano José García Cosamalón, con cuarenta años de trayectoria profesional y reconocimientos nacionales e internacionales, espera la respuesta de la Junta al escrito de impugnación de su jubilación. Cosamalón dice no reclamar nada para él y advierte de los riesgos que corre la asistencia por el aumento de las listas de espera.

—¿Por qué cree que le han jubilado?

—Eso me gustaría saber. En los últimos 13 años en los que he sido responsable, el servicio de Neurocirugía ha tenido una actividad impecable asistencial, docente y de investigación. Su actividad ha crecido en diez años y se ha visto reflejada en la contratación de tres neurocirujanos, el último hace un año. De cinco intervenciones a la semana hemos pasado a nueve. Hacemos 700 al año y vemos una media de 2.500 pacientes en consulta.

—Usted pidió la prolongación en el servicio….

—Uno de los requisitos para que te mantuvieran después de los 65 años es que en tu servicio no sobrara gente. El otro es que estuviéramos inmersos en investigación. (Muestra toda la documentación). Aquí es donde le digo al gerente que estoy en desacuerdo con la medida, que se va a amortizar una plaza y que no está justificado porque se va a reducir la actividad y la lista de espera se va a incrementar. No hay sensibilidad con los enfermos. Se han suprimido las peonadas. Por 70 euros estábamos toda la tarde, eso se hace por amor a la profesión, no por dinero. Se han recortado las guardias presenciales del especialista, que ahora se cubren con un residente y el especialista está en segunda llamada. Y si va a operar por la noche al otro día tiene que ir a trabajar porque no tiene derecho a librar porque no está de guardia física, sino localizada. Se está penalizando a un servicio con un trabajo muy sacrificado. El gerente debería haberse asesorado antes. Va a haber una reclamación de la Sociedad Española de Neurocirugía ante el consejero. A mí me avisaron con un mes de antelación de que me jubilaban ¿cree que los pacientes se merecen esa indiferencia?. Por mi parte es involuntaria y la administración tampoco los ha llamado.

—¿Usted ha hablado ya con sus pacientes?

—He tenido que llamarles yo. Son años de fidelidad.

—¿Cuántos pacientes tenía en su consulta?

—300 pacientes hasta julio y veinte intervenciones. Yo no reclamo como doctor Cosamalón, sino por cómo se han hecho las cosas en la administración.

—¿Cuantos cirujanos tiene ahora el servicio?

—Siete, pero, con el de guardia incluido, debería tener nueve. En el quirófano estás siete horas de promedio en cada operación.

—¿Usted nunca pensó en jubilarse antes de los 70?

—Yo estaría encantado de jubilarme si no tuviera proyectos en marcha. En el servicio no sobra ningún cirujano. Nuestros pacientes son complejos, con patologías graves que a mayor espera más riesgo de que se descompensen con desenlaces fatales. El servicio opera tumores cerebrales, malformaciones vasculares que pueden sangrar, como aneurismas… En esta situación nosotros somos corresponsables con la administración de dar explicaciones de por qué no se operan a estos pacientes con la debida premura que exigen sus caso. Los servicios de Neurocirugía, como Cirugía Cardíaca, son caros, necesitan inversión y recursos humanos, pero hay que asumir que es así si queremos mantener la calidad.

—La Junta ha dicho que sustituirá a 6 de cada diez médicos jubilados ¿no se va a contratar a nadie en el servicio?

—Ahí está el problema. Si el objetivo de amortizar la plaza es económico, como me dijo el gerente, evidentemente no se contratará a nadie porque si no se produciría una contradicción. ¿Por qué a mí me da de baja y contrata a otro?. ¿qué tiene contra mí si me está despidiendo con una carta en la que me echa todas las flores del mundo?

—¿Usted considera que el gerente lo está despidiendo?

—No digo eso, pero se diría que me está despidiendo si mis compañeros que se han quedado protestan por lo que ha pasado. Si contratan a uno nuevo yo podría decir que me han despedido, pero no pienso hacerlo.

—¿Qué proyectos quedan paralizados ahora mismo con su jubilación?

—Desde hace cuatro años seguimos una línea de investigación con la Universidad de Oviedo, con el catedrático José A. Vega, sobre la degeneración del disco intervertebral y el dolor lumbar. Se hace con fondos privados. El doctor Vega , que es leonés y por eso nos ayuda, es uno de los mejores investigadores de receptores nerviosos periféricos. Hemos promovido la investigación en el disco.

— ¿Cuánto tiempo queda para que acabe la investigación?

—Se está haciendo en Oviedo con fondos privados de ellos y con fondos de la Fundación Leonesa Proneurociencias que he creado en León. La idea es que todos estos trabajos se puedan hacer en la unidad de investigación del Hospital de León, una unidad que ahora es deficiente. La Fundación está financiando la formación de una bióloga en la Universidad de Oviedo para que pueda seguir la investigación en el Hospital.

—¿En qué lugar queda la Fundación con su jubilación?

—Entre sus objetivos está apoyar los proyectos de docencia e investigación en el Hospital. Por eso es un contrasentido que yo esté fuera y desde fuera tenga que buscar fondos para el Hospital. Los cursos de microcirugía que organizo dos veces al año están auspiciados por la Sociedad Española de Neurocirugía y la Sociedad Internacional de Neurocirugía. Hemos formado a más de 300 alumnos de toda España. Ahora me deniegan la prórroga sin tener en cuenta que todo puede quedar paralizado. Hasta hace dos años, el Hospital los financiaba con 5.000 euros pero ahora no daba nada. ¿cuál es mi misión ahora? Buscar fondos para dárselos al Hospital, un centro que me está dando la espalda.

—¿Usted desde fuera va a seguir con la Fundación?

—¿Qué me queda?. Tengo que ser coherente, no como el gerente, que pensará que soy buena persona y aunque me vaya les voy a echar una mano. El gerente me está demostrando que no está capacitado para conocer los servicios porque todas estas situaciones son lamentables.

—¿Qué significa para usted profesionalmente?

—Estoy muy agradecido al Hospital porque me he realizado como profesional y he tenido la suerte de tener un equipo fantástico que me ha facilitado mucho la labor. Me siento satisfecho con todo lo que he logrado, pero entiendo que cuando una persona tiene todos esos proyectos en marcha, todas esas iniciativas deben ser apoyadas por la administración. Otra cosa es que yo acepte la jubilación, pero cuando argumento que tengo proyectos, que son para el Hospital, no para mí, son para mantener el prestigio del Hospital, en ese sentido me siento frustrado porque no encuentro apoyo.

—¿Usted no puede seguir con esos proyectos fuera del Hospital?

—Tendré que hacerlo con un convenio entre la Fundación y el Hospital, pero no es normal. Para la investigación que estamos poniendo en marcha necesitamos biólogos y bioquímicos para estudiar el dolor lumbar y la degeneración del disco. Esas personas tendrían que trabajar ahí para desarrollar los proyectos. Hemos mandado un proyecto a la Junta para estudiar cómo repercute la inflación en el dolor. Esa investigación la tiene que hacer el mundo de la bioquímica. En eso hay que invertir.

—Usted ha contratado a un abogado ¿ha presentado ya la demanda?

—Estamos esperando a que la Junta conteste a la impugnación. Si a mí me hubiera dicho que iba a prescindir de un cirujano en el servicio yo hubiera dimitido, no lo admitiría. ¿pero por qué? ¿desde cuándo?. Este servicio es muy serio, con patologías muy graves. Aquí no han metido la tijera, han metido la cizalla. No estoy de acuerdo con lo que se ha hecho. En el servicio no sobra ningún neurocirujano.

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